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¿Has oído hablar del rito de la velación nupcial? Se trata de una tadición nupcial cargada de significado que ha ido evolucionando a lo largo de la historia y que puedes incorporar a tu ceremonia religiosa.

 

Los ritos y tradiciones han acompañado al matrimonio a lo largo de la historia y han ido evolucionando para adaptarse a los usos y costumbres. Uno de ellos es el rito de la velación nupcial, que sigue practicándose tras más de siglo y medio de historia. Te explicamos sus orígenes, evolución y significado para que decidas si quieres incorporarlo a tu gran día.

Rito de la velación nupcial

Ceremonia de la velación nupcial. Fotografía cedida por Mantones del Sur

Fuente: Diego Vaca, de Mantones del Sur, especialista en velos antiguos 

Origen y evolución histórica del rito de la velación

El rito de la velación nupcial tiene su origen en la liturgia mozárabe y toma su nombre del latín velatio, que se refería a la acción de tapar con un velo. Consistía en una ceremonia religiosa católica que se realizaba después de la misa de bodas y que se conocía como misa de velaciones. Se celebraba inmediatamente después de la primera y tenía la finalidad de propiciar que los hijos de la pareja recién casada se educaran cristianamente o incluso llegaran a ser sacerdotes. En esta ceremonia se cubría con un velo o palio los hombros del varón y completamente la cabeza de la mujer.

Rito de la velación nupcial

Ceremonia de la velación nupcial

La velación, al igual que la unión de manos –dextrarum iunctio- y el intercambio de anillos, existía ya en el rito del matrimonio judío y permanece en la actualidad. También existía ya en el rito pagano del matrimonio romano antiguo, pero el velo de la esposa era de color rojo, el conocido como flammeum.

La velación y la entrega de las arras estaban unidas originariamente. En la actualidad, sin embargo, no hay boda religiosa en nuestro país en la que no se intercambien los anillos y, sin embargo, la velación se ha convertido en algo opcional.

Ceremonia de la velación nupcial. Fotografías cedidas por Mantones del Sur

Hay variantes de este rito según el país y la época de que se trate. En algunas partes de Italia y Francia se sostiene el velo sobre los dos novios. En algunos sitios el velo llevaba nudos, quizá representando la unión matrimonial. En otros, se encienden dos velas antes de la velación y permanecen encendidas, una al lado de la novia, la otra al lado del novio, hasta concluir la liturgia.

En España la velación nupcial se realizaba durante la misa votiva pro sponsis o en favor de los esposos, que no estaba permitida en los tiempos penitenciales de Adviento y Cuaresma. Además, solo podía realizarse en días con oficio de domingo, fiesta de guardar o de precepto.

Mantilla para la velación nupcial de encaje Needlerun. Mantones del Sur

Inicialmente, en la liturgia mozárabe, el velo no debía ser sin más el paño de hombros utilizado para dar la bendición eucarística, sino un velo realizado al efecto. Debía ser lo suficientemente amplio, blanco y con dos franjas rojas longitudinales, y se rodeaba a los esposos con un cordón. La velación nupcial se realizaba entre el padrenuestro y la bendición nupcial, y los esposos permanecían en su lugar y se arrodillaban. Entonces se ponía el velo de color blanco y rojo sobre la cabeza de la esposa y los hombros del esposo, simbolizando el vínculo que los unía.

Mantilla para la velación nupcial de encaje Limerick. Mantones del Sur

Antiguamente la misa de velaciones era casi el doble de cara que la misa de boda, y mucho más si se celebraba en un día distinto al del enlace o si se decidía realizarla en una casa privada, la opción menos económica de todas. Este coste hacía que solo pudieran permitírsela las familias más pudientes o las más devotas, haciendo un gran esfuerzo económico.

Una famosa misa de velación fue la celebrada en la capilla del Alcázar de Segovia el 14 de noviembre de 1570 entre Felipe II y su prima Ana de Austria.

Los padrinos en la velación nupcial y el lazo o cordón de boda

Los Padrinos de Velación son muy importantes para la pareja, ya que siempre velarán por ellos y apoyarán a su matrimonio. Para poder serlo, la Iglesia Católica les exigirá que estén casados por la iglesia, ya que deben predicar con el ejemplo. Estos padrinos suelen ser una pareja muy querida por los novios y que lleva mucho tiempo junta o cuya relación es estable y duradera

Ellos se encargarán de colocar un lazo o cordón sobre los hombros del novio y de la novia y el velo, como símbolo de respaldo a sus promesas.

Rito de la velación nupcial

Ceremonia de la velación nupcial

La circunferencia de los anillos de compromiso y las alianzas matrimoniales representan el amor eterno. El velo y el blanco del vestido de novia se interpretan como símbolos de pureza. Las arras invocan a la prosperidad y a la generosidad de la pareja y cada especie de las flores para boda que adornan el camino hacia el altar tiene un significado. En todas las ceremonias hay elementos simbólicos que no pueden faltar. Uno de los más representativos de las bodas católicas es el lazo matrimonial, que representa visualmente el vínculo inquebrantable entre los novios, esa fuerza que los une y los aparta del resto del mundo, protegiéndolos y vigorizando su alianza. Es la traducción material de esa conexión que solo ellos dos comparten.

Origen de la tradición del lazo en la velación nupcial

Esta tradición tiene orígenes muy antiguos. San Isidoro de Sevilla la describe como parte del ritual toledano del matrimonio, vigente en la temprana Edad Media en parte del actual territorio español. Pese a que este rito fue oficialmente suprimido en el siglo XI, algunas diócesis católicas lo mantuvieron y, más tarde, en tiempos coloniales, atravesó el océano.

Según este rito, se colocaba sobre los novios un yugo, un lazo, una banda o un dosel. Después, en las bodas católicas se empezaron a utilizar las guirnaldas de azahares sobre los hombros de los novios. Sus colores eran el blanco y el guinda, simbolizando la pureza de la unión y la sangre de la futura descendencia de la pareja.

Mantilla para la velación nupcial encaje de Bruselas. Mantones del Sur

Es por ello que, quizás, algunos lazos tienen flores en el centro, de las que se desprenden cadenas finas o hileras de cuentas, representando esta misma descendencia y convirtiéndose con ello en amuleto para la fertilidad. La unión mediante guirnaldas también estaba presente en las tradiciones irlandesas medievales.

Tipos de lazos de boda: cómo colocarlos

Hay distintos formatos de lazo y de esto dependerá la maneras de colocarlo sobre los novios. Por ejemplo, el lazo puede tener forma de ocho, de manera que un aro envuelva a la novia y otro al novio, uniéndolos en el centro. Se crea así un símbolo de infinito que representa al amor eterno que los une.

Rito de la velación nupcial

Ceremonia de la velación nupcial

También puede tratarse de una única circunferencia o un cordón y, en lo que respecta a ornamentación, puede llevar una placa con los nombres de los novios y la fecha de la boda o, más tradicional, una cruz. Si es así, la cruz debe ir al frente y estar en medio de los novios, ya que representa la fe católica, que mediará entre ellos y estará siempre presente.

También se puede enlazar a los novios colocando el lazo alrededor de sus manos y muñecas, aunque este ritual es más propio de las bodas celtas.

En qué momento se realiza el rito de la velación nupcial

Dentro del rito del matrimonio, se pone el velo y se enlaza a la pareja una vez que han intercambiado los anillos y se han dado las arras, mientras están arrodillados frente al altar. El lazo permanece alrededor de ellos hasta que la ceremonia termina. Entonces los mismos padrinos o el propio sacerdote lo retiran y se lo entregan a la novia. Durante el proceso de velación el sacerdote lee una oración específica que completa el rito.

Ceremonia de la velación nupcial. Fotografías cedidas por Mantones del Sur

El velo de la velación nupcial en la actualidad

La velación nupcial y, en concreto el velo, se han ido adaptando como el resto de los elementos de la ceremonia religiosa a los usos y costumbres. Al igual que el protocolo indicaba que la mantilla de la madrina debía ser negra y cada vez se recurre más al color crema, con el velo ha sucedido algo parecido.

Mantilla de madrina antigua en color crudo. Mantones del Sur

En origen el velo debía ser una tela creada al efecto con una banda de color rojo, a la que se fueron añadiendo lazos y otros elementos. Sin embargo en la actualidad la velación suele realizarse con velos o mantillas antiguos, que son pura tendencia.

Izquierda: Mantilla de blonda en seda rubia francesa. Derecha: mantilla para velación de encaje Carrickmacroos. Mantones del Sur

¿Y a ti? ¿Te gustaría lucir velo en tu boda? ¿Apostarías por esta ceremonia ancestral? Te leemos.

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