Hay decisiones en la boda que, aunque parecen pequeñas, con el tiempo muchas novias repiten con la misma frase: “Ojalá hubiera hecho esto antes”
Los nervios, el estrés, la preocupación por conseguir que todo salga bien, son las causas de algunos de los errores de las novias más frecuentes. Algunos pueden corregirse con tiempo, pero otros aparecen justo en el último momento, convirtiéndose en decisiones o imprevistos de última hora que a menudo pueden afectar tanto a su imagen como a la cuidada organización del enlace. Para que nada te pille por sorpresa y puedas evitarlos justo a tiempo y evitar el típico “ojalá hubiera hecho esto antes”, te contamos los errores más comunes que cometen las novias durante la planificación de su boda:
Errores de novia que se pueden evitar (para no arrepentirse después)
Si evitas ciertos errores antes de tu boda, también evitarás esa frase que tantas novias repiten después: “ojalá hubiera hecho esto antes”. Son pequeños fallos que, en medio de los nervios y la emoción, pasan desapercibidos, pero que pueden marcar la diferencia en cómo vives tu gran día. Para que llegues tranquila y todo salga como imaginas, aquí tienes algunos de los más comunes que viene tener en cuenta:

1. No hacer pruebas de maquillaje y peluquería
Haz pruebas de maquillaje y peluquería con suficiente tiempo, prueba distintos peinados, distintos tipos de maquillaje, para saber cuál es el que más te favorece. Confía en los profesionales que contrates para este día, aunque la última palabra siempre la tienes tú. Es importante que, si vas a lucir algún tipo de tocado el día de tu boda, lo lleves a estas pruebas para ver con qué peinado te queda mejor y cuál es la mejor forma de colocarlo. Respecto al maquillaje, lo ideal es que vayas bastante natural y si quieres resaltar alguna zona de tu maquillaje, lo pruebes previamente. De esta manera, el día de tu boda tendrás claro cómo vas a ir peinada y maquillada y te sentirás mucho más segura y cómoda.

Prueba con tiempo y no dejes para última hora estas pruebas, porque puede que no encuentres tu peinado perfecto y te arrepientas de no haberlo hecho antes.
2. No delegar tareas a tus familiares y amigos de confianza
Muchas veces es la propia novia la que acaba cargando con prácticamente todo, dándole vueltas a cada detalle y queriendo que nada falle. Aunque es cierto que el novio también ayuda y participa, normalmente somos las chicas quienes tendemos a preocuparnos más y a implicarnos en cada decisión, mientras que ellos suelen dejarse guiar un poco más (aunque siempre hay excepciones y también puede darse al revés). Aprender a delegar tareas en personas de confianza puede marcar una gran diferencia: te permitirá ir más tranquila, reducir el estrés y, sobre todo, tener más tiempo para ti y para disfrutar de los preparativos sin sentir que lo llevas todo sobre los hombros.

3. No comer bien o ponerse a dieta in extremis
Con las pruebas principales del vestido realizadas, adelgazar un mes antes de la boda sería un auténtico error. Hay muchas novias que pierden peso en el último mes sin buscarlo, por descuidar su alimentación a causa de los nervios o las prisas. Aunque también hay quieres hacen una dieta estricta para perder peso y los resultados no son los esperados. Si se quiere perder peso, lo ideal es hacerlo con tiempo, de forma progresiva y siempre cuidado del cuerpo, combinando una alimentación equilibrada con deporte regular, para llegar al gran día de manera saludable, sin estrés y sintiéndote bien contigo misma.
4. Broncearse de más
Hay quien decide que un poquito de color de cara a la boda no le sentará mal, y estamos completamente de acuerdo. Sin embargo, el efecto de los rayos y los autobronceadores puede resultar adictivo, y a veces hay novias que se pasan y acuden a la boda como si estuviesen recién llegadas del Caribe. Error, el morenazo con el blanco de novia destaca mucho más. Si no quieres arrepentirte con tu moreno, toma el sol poco a poco y, por supuesto, con protección solar. Y si prefieres darte rayos, hazlo con varios meses de antelación para ir viendo resultados y llegar al color deseado sin pasarte.

5. Hacer cambios de última hora
Un mes antes de la boda, el planning del día debería estar cerrado si quieres que todo salga bien y todos los invitados estén correctamente informados de los horarios, el lugar del evento, etc. No te arriesgues con cambios que puedan trastocar toda la organización. A no ser que sea un cambio por fuerza mayor.
6. Dormir mal
Una de las consecuencias inevitables del estrés y de la ansiedad propios de los preparativos de la boda es el insomnio. No son pocas las novias a las que los nervios y la angustia les quitan el sueño a medida que se acerca el día B. Y el problema de la falta de descanso es un círculo vicioso, porque añade estrés y ansiedad a quien la padece, además de mal humor, enfado… y mala cara. La piel pierde luminosidad y se muestra apagada, se marcan las ojeras, los párpados de hinchan y los ojos se ven más pequeños.

Busca la manera de dormir un mínimo de ocho horas diarias. Puede ayudarte tomar infusiones relajantes antes de ir a la cama, evitar los ruidos usando tapones o recurrir a un antifaz.
7. No usar los zapatos de novia en las pruebas y no usarlos antes del gran día
En las últimas pruebas de tu vestido de novia, debes llevar los zapatos que usarás en el gran día. De esta forma el largo y su combinación serán un acierto. Además, debes hacer pruebas con ellos antes de la boda para ver si caminas bien, si te rozan, si aguantas su tacón… Es super importante que los vayas haciendo a la forma de tus pies. El objetivo es que el día B te sienten como un guante y no los extrañes en ningún momento. Piensa que vas a pasar muchas horas de pie, de un lado para otro, y con un vestido que puede pesar o no permitirte moverte con libertad. Te tienen que resultar cómodos de verdad. Y sí, aunque te resulten cómodos, un segundo par de zapatos nunca está de más. Unas cuñas, un zapato plano o unas convers personalizadas que ahora están tan de moda.

8. Probar tratamientos estéticos nuevos a última hora o productos que nunca has utilizado
Hacerse una limpieza facial agresiva, probar un nuevo tratamiento para la piel o experimentar con productos desconocidos pocos días antes de la boda puede convertirse en un auténtico desastre. Reacciones alérgicas, irritaciones o brotes inesperados son más comunes de lo que parece. Lo mejor es mantener la rutina de belleza habitual y dejar cualquier cambio importante para meses antes.
9. No tener un plan B si la boda es al aire libre
Las bodas al aire libre son preciosas, pero también dependen mucho del tiempo. No prever una alternativa en caso de lluvia, viento o temperaturas extremas puede generar muchísimo estrés en los días previos. Contar con una opción cubierta o con soluciones preparadas hará que disfrutes con muchas más tranquilidad.

10. No desconectar del móvil y de las preocupaciones durante la celebración
Responder mensajes, revisar detalles de última hora continuamente o preocuparse de todo puede impedirte vivir plenamente la boda o causarte aún más estrés durante los preparativos. Llega un momento en el que lo mejor es soltar el control y disfrutar.
11. No confirmar proveedores la semana antes
Dar por hecho que todo está organizado sin revisar horarios, ubicaciones o detalles finales puede generar problemas innecesarios. Estamos seguros de que tu fotógrafo no olvidará la hora ni la ubicación de tu casa, pero mejor confirmar todo unos días antes. Esto te aportará tranquilidad y evitará malentendidos.

12. No reservar momentos tranquilos para estar en pareja durante el gran día
Entre los horarios, las fotos, los saludos a los invitados y el ritmo de no parar de una celebración, muchas parejas se olvidan de algo muy importante: dedicarte tiempo el uno al otro. Hay novios que, cuando terminan la boda, se dan cuenta de que apenas han podido hablar tranquilamente, mirarse a los ojos o compartir unos minutos sin interrupciones. Reservar pequeños momentos durante el día para respirar, abrazarse, comentar cómo se sienten o simplemente disfrutar de lo que están viviendo puede marcar la diferencia y los novios pueden encontrar el uno en el otro la tranquilidad que necesitan en ese día de nervios. Porque al final, la boda va de celebrar el amor, y en medio de todo el caos y la emoción, también es importante recordar parar y vivirlo juntos.

Salomé estudió periódismo en Madrid pero por su corazón corre sangre andaluza. Su pasión por contar historias, su afición por viajar y su amor por la moda y las bodas, la llevaron a trabajar en LuciaSeCasa, donde comparte consejos y tendencias inspirando a futuras parejas.