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Un británico de 52 años descubrió que había vivido en una mentira y no solo eso, también había sido estafado en su propia boda.

 

James es su nombre falso y es un hombre que colabora con una ONG en Ucrania. De esta manera aterrizó en 2015 en Odessa, al sur de Ucrania, como voluntario para la ONG. Allí, una de sus compañeras de trabajo le propuso tener una cita con Irina, una de sus amigas.

novio solapa

Fotografía: Pixabay

La historia de una estafa por amor

Desde el primer momento, Irina y James congeniaron a la perfección. Iban juntos a la ópera, tenían lujosas cenas… eso sí, siempre junto a Julia, la traductora que hacía que “el lenguaje del amor” se convirtiera en palabras para la pareja. Un lenguaje que les costaba 100 euros diarios.

Según confesaba James a la BBC, Irina no quiso mantener relaciones con él ya que aseguraba que lo correcto era hacerlo después del matrimonio, algo que James lo relacionó con la buena educación y los buenos modales. Por ello, 11 meses después de su primera cita, la pareja celebraba su fiesta de compromiso.

James quería que viajaran hasta Reino Unido. Sin embargo, existían importantes obstáculos burocráticos por lo cual decidieron que lo mejor era trasladarse definitivamente a Ucrania. Allí se comprarían una casa y crearían una familia.

regalos para mujer mascotas en las bodas

Fotografía: Freepik

Sin embargo, las leyes burocráticas de Ucrania también entorpecieron un poco el proceso por lo que Irina le propuso una fácil solución: hacer una transferencia a la cuenta de su amiga Kristina, una organizadora de bodas que iba a encargarse de su gran día. James accedió y cayó en la trampa. Según Irina, el banco solo le devolvería el dinero a James si daba el “sí, quiero”… a Kristina.

pareja

Fotografía: Pixabay

El novio recurrió a un investigador privado ucraniano que fue quién descubrió todo: en primer lugar, Irina y Julia estaban casadas. James pagó 160.000 euros por un apartamento que solo costaba 50.000; invirtió 16.000 euros en una boda falsa en la que todos conocían la verdad excepto él y mandó 10.000 euros a Irina cuando ella aseguró que estaba enferma en el hospital aunque, por supuesto, era otra mentira.

4 años después, James se arrepiente de todas las decisiones que dio en su pasado y lo peor es que solo ha podido recuperar la titularidad de su apartamento, que fue compartida con Kristina durante muchos meses.

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