Especializado en dirección y decoración floral para bodas, el estudio fundado por Elena y Zoa concibe las flores en relación con la arquitectura, el paisaje y la personalidad de cada pareja. Una mirada de autor para celebraciones en las que cada decisión forma parte del conjunto.
Antes de elegir las flores, hay un lugar que mirar. Sus proporciones, sus materiales y su luz pueden dar las primeras pistas sobre cómo será una boda. En Pajarraca ese encuentro entre espacio y celebración es el punto de partida.
Detrás de Pajarraca están Zoa, paisajista, y Elena, maestra floral y diseñadora de interiores. Sus disciplinas se encuentran en una manera compartida de mirar cada proyecto: desde la relación con el paisaje hasta las proporciones de un salón, las texturas y el color. Esa combinación da forma a su propuesta de dirección floral, en la que las flores se integran en el espacio para crear bodas con carácter propio.

Desde su estudio en Boadilla del Monte desarrollan proyectos de diseño floral para bodas y eventos. La ceremonia, el cóctel y el banquete se conciben como momentos conectados, cada uno con su propio carácter. Para las parejas que buscan una boda de lujo, esta atención al espacio permite crear una celebración concebida desde el diseño y cuidada en cada detalle.
Conversamos con el equipo sobre esa manera de diseñar y sobre las decisiones que hacen que una celebración adquiera una identidad propia.
¿Qué aporta la dirección floral a la decoración de una boda?
Significa pensar cómo va a convivir la flor con todo lo que ya existe en un lugar. La altura de un techo, una pared de piedra o la vegetación de un jardín influyen en el diseño.


A partir de ahí construimos una propuesta con una paleta, unas texturas y unas proporciones que tienen sentido juntas. Esa mirada nos permite relacionar los distintos espacios de la boda y dar continuidad a la celebración.
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¿Qué os inspira del espacio donde se celebra una boda?
Su carácter. Un invernadero invita a trabajar de una manera distinta a una iglesia o a un interior contemporáneo. Nos fijamos en qué merece destacarse: un acceso, la perspectiva de una mesa, la conexión con el exterior. Las flores pueden acompañar una línea arquitectónica, introducir color o aportar una presencia más orgánica. Lo interesante es encontrar la intervención que hace que ese lugar cobre una nueva dimensión para la celebración.

¿Cómo se plantea la decoración floral de una boda de lujo?
La escala y la ubicación son decisivas. Una composición que enmarca la ceremonia o una intervención que acompaña una mesa larga pueden cambiar la percepción de todo el espacio. Para plantearlas, hay que estudiar las proporciones y decidir dónde concentrar la atención. También importa cómo se descubre el montaje al entrar y cómo se vive de cerca. El impacto visual debe ir acompañado de una celebración cómoda, en la que las flores permitan conversar, moverse y disfrutar.

¿Cómo trasladáis la personalidad de los novios al diseño?
Nos interesa entender qué les atrae de las imágenes que nos enseñan: quizá sea el color, la ligereza de una composición o la sensación de estar cenando en un jardín. Ese intercambio permite concretar una idea compartida. Después la llevamos al espacio real y la desarrollamos con nuestro criterio floral. La boda empieza a tener identidad cuando esas preferencias se reflejan en decisiones concretas, desde los volúmenes de la ceremonia hasta el detalle de las mesas.

¿Qué consejo daríais a una pareja que empieza a imaginar las flores de su boda?
Que piense en el lugar y en cómo quiere vivirlo. Si imagina una cena envolvente, una ceremonia con mucha presencia o una celebración llena de color, ya tenemos una dirección desde la que trabajar. También ayuda compartir desde el principio las prioridades y la inversión prevista. Así podemos dedicar los recursos a las intervenciones que mejor expresan esa idea y desarrollar una propuesta cuidada de principio a fin.

Con esa mirada, Pajarraca Madrid invita a imaginar la boda desde sus espacios: la llegada, el encuentro, la mesa compartida. Las flores dan forma a esos momentos y los conectan, hasta crear una celebración con carácter propio. Las parejas que buscan decoración floral para su boda en Madrid pueden conocer el trabajo del estudio y solicitar una propuesta personalizada a través de su web.

¿Por dónde empieza un proyecto de dirección floral?
Por conocer a la pareja y entender el espacio donde se va a casar. Las referencias que nos enseñan son útiles para descubrir sus preferencias, pero después hay que llevarlas a su celebración. Una misma paleta puede producir resultados muy distintos en una iglesia de piedra, una carpa o un jardín. Nuestro trabajo consiste en encontrar cómo expresar esa idea en el lugar elegido.

¿Qué hace que una decoración floral tenga personalidad?
Las decisiones que la relacionan con esa boda concreta. Puede ser una combinación de colores, una manera de trabajar los verdes o la elección de los recipientes.

También el ritmo: cómo se suceden las composiciones en una mesa larga o cómo acompañan el recorrido hacia la ceremonia. Cuando esas elecciones están conectadas, el conjunto adquiere una identidad reconocible.

Para las parejas que buscan una boda de lujo, ¿qué significa crear un montaje espectacular?
Significa estudiar muy bien la escala y los puntos de atención. Una entrada puede convertirse en una primera impresión inolvidable; una ceremonia, en el centro visual de la celebración.

Hay que decidir dónde dar protagonismo a la flor y cómo relacionarla con el resto del espacio.

El cuidado continúa en los detalles y en la comodidad: las mesas deben permitir conversar y los recorridos, disfrutar del lugar.

¿Y el ramo de novia?
Tiene una relación muy directa con quién lo lleva. Nos interesa su proporción junto al vestido, el movimiento de los tallos y cómo se siente en la mano.
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Un ramo de novia personalizado puede compartir la paleta de la boda y tener, a la vez, una expresión propia. Es una pieza pequeña dentro del proyecto, pero con una presencia muy especial.

¿Qué os gustaría que sintiera una pareja al descubrir el resultado?
Que reconoce lo que había imaginado y que puede disfrutarlo.

Que el lugar elegido tiene ahora algo suyo: una combinación de colores, una mesa, una forma de recibir a sus invitados. Ese encuentro entre la pareja, el espacio y las flores es lo que da sentido a nuestro trabajo.
En Pajarraca, la dirección floral reúne paisaje, interiores y arte floral en una propuesta compartida. Una manera de diseñar bodas donde las flores acompañan la celebración desde la primera impresión hasta la mesa.

Conoce sus proyectos de decoración floral para bodas y solicita una propuesta personalizada en www.pajarracamadrid.com.
Instagram: @pajarraca_madrid

María escribe de moda, de decoración y de belleza. Adora las tendencias y el lifestyle y hace más fácil la vida de quienes confían en LucíaSeCasa para exhibir sus diseños, sus espacios o presentar sus servicios a los novios que planifican su boda.