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¿Te casarías con solo 15 invitados? Las ventajas de una boda realmente pequeña

Mery Turiel se casa por sorpresa, sin invitados y con un vestido muy especial

Oscuro Claro

Las bodas íntimas cada vez triunfan más entre las parejas. ¿Organizarías una boda con 15 personas? Te contamos sus ventajas

Las bodas íntimas están ganando protagonismo entre las parejas que prefieren poner el foco en lo verdaderamente importante: la unión en matrimonio y compartir este momento con las personas que de verdad han formado parte de su historia. Muchas bodas se convierten en auténticos festivales juntando a más de 200 personas, pero no a todas las parejas les gusta esta idea. Hay quienes prefieren dejar a un lado las “bodas eventos” para llevar a cabo algo más personal.

Al reducir la lista de invitados, la celebración se siente más cercana y familiar. Hablamos de compartir este día únicamente con las personas más importantes de la pareja, en muchos casos, a las personas de casa: padres y hermanos, además de algún familiar o amigo muy cercano que haya sido una pieza fundamental entre la pareja y que, por supuesto, no podría faltar en un día tan especial.

Fotografía: Magnific

Y aunque pueda parecer que una celebración pequeña implica renunciar a parte de la celebración, lo cierto es que ocurre lo contrario. Reducir la lista de invitados puede traer consigo numerosas ventajas, tanto durante la organización como en el propio día de la boda.

Ventajas de celebrar una boda pequeña

1. Más tiempo para disfrutar de los invitados

Esta puede ser una de las más importantes, por eso merece la pena estar la primera, porque no hay nada como pasar tiempo de calidad con los tuyos (y más en un día tan especial). Ya sabemos cómo son las bodas en las que hay muchos invitados: los novios apenas comen, no tienen casi tiempo para saludar a todos los invitados y pasan por las mesas súper rápidos porque no les da tiempo a todas las sorpresas que tienen guardadas para ellos.

Fotografía: Ángel Fotografía

Con una boda de 15 personas los novios disfrutan con todos ellos comiendo y riendo. Serán partícipes de cada una de las conversaciones que salgan en la mesa, porque sí, los novios podrán comer con todos ellos tranquilamente, sin necesidad de tener una mesa presidencial. Porque si algo merece la pena en un día tan especial es poder disfrutarlo de principio a fin junto a las personas que realmente quieres, compartiendo cada conversación, cada risa y cada momento sin mirar el reloj.

2. Una boda mucho más personal

La intimidad se ha convertido en un lujo. Cada vez más parejas valoran el estar cerca de los suyos en este día tan especial y no hablamos de que las bodas íntimas necesariamente tengan que tener 15 invitados, pueden ser algunos más. Lo importante es que esos invitados sean importantes para la pareja, nada de compromisos, solo invitados verdaderamente importantes para ellos, donde se respire cariño y tranquilidad y donde cada detalle haya sido pensado con mimo para quienes comparten este día.

Fotografía: Vitini Weddings

3. Un presupuesto más flexible

Una boda más pequeña también puede suponer un importante ahorro. Ya no será necesario montar un auténtico fiestón para cientos de personas, porque cuando quienes están presentes son los más cercanos, la celebración puede plantearse de una manera mucho más sencilla y personal. Se reducen los gastos del banquete, las invitaciones, los detalles para invitados, las bebidas, la decoración o incluso el espacio necesario para acoger a todos. Esto no significa que una boda íntima sea necesariamente barata.

Fotografía: Magnific

Hay partidas y proveedores en los que el precio va a ser el mismo teniendo 15 invitados que con 150. Sin embargo, al reducir el número de personas, el presupuesto global puede ser más ajustado y, sobre todo, permite decidir con mayor libertad dónde invertir. Además, lo que se ahorra en cantidad se puede destinar a calidad. En lugar de comprar decenas de detalles iguales, por ejemplo, los novios pueden pensar en cada invitado de manera individual y preparar pequeños detalles personalizados para cada uno.

4. Posibilidad de elegir lugares más especiales

Hay grandes salones y fincas que son preciosas, pero quizás tengas otra idea para tu boda, como una bonita casa rural en la que, además, podáis disfrutar de todo un fin de semana. Cuando el número de invitados se reducen también lo hacen las limitaciones a la hora de elegir espacio y aparecen posibilidades que serían imposibles con una celebración de 200 personas. Una pequeña casa con un bonito jardín, un restaurante con encanto, la terraza pequeña de un hotel, una acogedora casa rural en la montaña… En este tipo de bodas no hay que preocuparse por la capacidad.

 

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5. Menos estrés durante la organización 

Con menos invitados, habrá menos gestión. No tendrás que estar tan pendiente a la confirmación de asistencia de 200 personas, a las posibles alergias e intolerancias, a la distribución de las mesas… Todo esto será más sencillo con menos invitados. También será más fácil encontrar una fecha y un lugar que te guste, porque con una celebración íntima, podrás celebrarla en cualquier restaurante que te guste con una reserva a tiempo. La lista de invitados tampoco se convertirá en un drama. Sabemos que muchas veces la familia se mete en el tema de los invitados. Dejando claro que quieres una boda íntima, la lista se limita a las personas imprescindibles. Otra ventaja que rebaja el estrés es que tendrás menos presión por conseguir que todo sea perfecto.

Fotografía: rawpixel.com

Últimamente, las bodas que vemos por las redes sociales suelen ser auténticos fiestones con celebraciones por todo lo alto. Fuegos artificiales, zancudos, peluches bailarines gigantes, y un montón de detalles que animan la fiesta. Y aunque todo esto puede servir de inspiración, también puede generar cierta presión por conseguir que la boda esté a la altura. Apostar por una celebración íntima permite olvidarse de esas expectativas y entender que no hay una única forma de celebrar un matrimonio. El objetivo no organizar una boda espectacular, sino crear un día que os represente y que pase a formar parte de los recuerdos más bonitos de los invitados.

Salomé Valverde

Salomé estudió periódismo en Madrid pero por su corazón corre sangre andaluza. Su pasión por contar historias, su afición por viajar y su amor por la moda y las bodas, la llevaron a trabajar en LuciaSeCasa, donde comparte consejos y tendencias inspirando a futuras parejas.

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