El 31 de mayo de 2026, la historia de Sophie y Sergio sumó su capítulo más inolvidable con una boda llena de emoción y riqueza cultural. Sin embargo, si hubo un hilo conductor que marcó la preparación del gran día fue el sueño de Sophie de lucir un vestido único. Anita Singers lo hizo realidad.
Lo que en un principio parecía un deseo inalcanzable se convirtió en una hermosa realidad gracias al atelier de novia madrileño de Anita Singers. A través de un proceso artesanal flexible y libre de estrés, Sophie deslumbró con un diseño versátil de dos piezas desmontables, sencillo pero profundamente elegante, que capturó a la perfección su esencia y se convirtió en el gran protagonista de una jornada mágica. Te contamos todos los detalles.

El vestido de novia: confección en el atelier de Anita Singers
La experiencia de Sophie
Sophie eligió a Anita Singers para confeccionar su vestido de novia por recomendación de una amiga. “Sinceramente, yo pensaba que no iba a poder permitirme un vestido hecho a medida, pero Anita estuvo dispuesta a escucharme y a entender lo que buscaba. Juntas encontramos un presupuesto que funcionaba para las dos y eso me permitió tener el vestido que soñaba. Fue súper flexible, amable y un verdadero placer trabajar con ella desde el principio”, explica Sophie.

“Mi experiencia con Anita fue increíble. Desde el primer momento me hizo sentir cómoda y en confianza. Normalmente no me gusta probarme muchos vestidos y la idea de tener que hacerlo para mi boda no me entusiasmaba en absoluto. Sin embargo, este proceso fue completamente diferente. En su estudio, Anita me ayudó a elegir los estilos que mejor favorecían a mi cuerpo y me guió en cada paso con mucha profesionalidad y paciencia”, recuerda la novia.

“Creó un vestido precioso que reflejaba perfectamente mi visión y que me hizo sentir increíble. Buscaba un vestido sencillo pero elegante, con una parte superior de tela transparente. Junto a Griselda, la modista del atelier, Anita dio forma a la idea de hacer esa parte desmontable, para que pudiera quitarla y tener dos estilos diferentes en un mismo vestido. También añadieron los botones en la parte de atrás, que me encantaron”.

“Gracias a ella y al equipo del atelier, todo el proceso fue agradable, emocionante y libre de estrés. El día de la boda recibí muchísimos cumplidos de mis invitados y de mi familia; todos me dijeron lo bonito y especial que era el vestido. Recomendaría a Anita absolutamente a cualquier novia que esté buscando un trato personalizado, profesional y una experiencia realmente especial”, concluye Sophie.

El proceso de Sophie a través de los ojos de Anita Singers
“Sophie llegó al atelier a través de una recomendación personal. Lily, una amiga suya, había seguido de cerca el proceso de creación del vestido de Lupe, una de nuestras novias, y cuando Sophie le contó que se iba a casar, Lily le habló sobre nuestra forma de trabajar. Ella se puso en contacto conmigo porque la idea de hacer su vestido a medida y personalizado le gustaba mas que visitar tiendas y probarse vestidos con los que pensaba que no se iba a sentir realmente identificada”, explica la diseñadora.

“Lo especial en su caso fue que no llegó con una imagen completamente cerrada. Tenía algunas intuiciones, sabía que quería algo elegante, limpio, natural, sin excesos, me transmitió confianza en el proceso y estaba abierta a descubrir qué diseño podía representarla mejor. La primera cita fue fundamental, porque a medida que la escuchaba empecé a modelar diferentes opciones sobre su cuerpo, utilicé directamente la tela con la que me imaginaba su vestido para enseñarle proporciones, escotes y siluetas”.

“En un momento dado le probé una sobrepieza con cuello alto que tenía en el atelier y fue entonces cuando empezó a tomar forma la idea de incorporar una segunda pieza con este cuello. A Sophie, el hecho de poder ver estas opciones directamente sobre su cuerpo, le permitió entender mucho mejor cómo se sentía con cada una de ellas”.

“Después de aquella primera cita desarrollé dos propuestas en boceto y se las presenté en nuestra siguiente reunión junto con las muestras de los tejidos seleccionados. En este caso, los bocetos no fueron exactamente el punto de partida, sino la traducción visual de todo lo que habíamos explorado previamente. Sophie pudo decidir con bastante rapidez porque ya reconocía parte de la silueta al haberla probado y trabajado durante nuestro primer encuentro”.

“El diseño por el que se decantó estaba formado por dos piezas. Le propuse realizar un vestido base confeccionado en crepé blanco roto, que es un tejido que me encanta por su caída y movimiento. En el cuerpo le sugerí inclinarnos por un escote tipo halter cerrado en la parte delantera y darle protagonismo a la espalda con un escote en forma de semi V. Para la silueta de Sophie, una falda de talle alto larga y línea evasé era la mejor opción”.


“La segunda pieza la confeccionamos en bambula de seda, un tejido muy fino, suave y ligeramente transparente. El objetivo de esta sobrepieza era aportar un sutil volumen y movimiento a la parte del cuerpo. Con una caída un poco ablusonada, cuello alto y manga japonesa corta, esta pieza se ajustaba a la cintura de Sophie por medio de una cinturilla de la cual se extendían dos largas tiras que se ajustaban con una lazada en el centro de la espalda y caían hasta el bajo del vestido, dejando entrever toda una linea de pequeños botones forrados que partían del escote de la espalda hasta el bajo de la falda. Con estos detalles la espalda se convirtió en nuestra protagonista, mientras el delantero se mantenía muy limpio”.


“Del diseño de Sophie podemos resaltar especialmente la confección de la sobrepieza. La bambula de seda es un tejido delicado, así que hicimos diferentes pruebas antes de decidir cómo trabajarlo. Finalmente comprobamos que los acabados quedaban mucho más limpios y delicados realizados a mano, por lo que esta pieza se confeccionó prácticamente en su totalidad de forma artesanal”.

“Sophie quería llevar un vestido único a su boda, así que otro detalle importante fue hacer que su vestido base le resultara cómodo y pudiera acompañarla durante todo el día. Con la sobrepieza logramos esa elegancia natural que trasmitió durante la ceremonia, el coctel y la comida. Durante la fiesta pudo quitársela y quedarse con el vestido base, ganando libertad para bailar y disfrutar de la celebración”.

“Realizamos tres pruebas: primero la toile, una versión inicial en algodón que nos permite comprobar y ajustar el patronaje directamente sobre el cuerpo, y después dos pruebas más con los tejidos definitivos”.

“Para mí lo más importante era que el diseño reflejara la personalidad de Sophie. No buscábamos transformarla ni construir una imagen que no le perteneciera, sino conseguir que se sintiera ella misma, natural, elegante y cómoda”.

“Creo que la historia de este vestido resume muy bien uno de los valores más especiales del trabajo que realizamos en nuestro atelier: no siempre se parte de una inspiración o una imagen concreta de otro vestido. El diseño personalizado comienza con una conversación, con una sensación, haciendo pruebas sobre el cuerpo y el resultado se va revelando a medida que escuchamos con atención a la mujer que lo va a llevar”, concluye la diseñadora.

Complementos del vestido
Para acompañar a su vestido, Sophie eligió unos pendientes de perlas de Sézane y una pulsera de su abuela con un enorme valor sentimental para ella. También los zapatos eran de Sézane, unas alpargatas de tacón medio que le permitieron estar cómoda toda la jornada.

Respecto a su look beauty, una de sus amigas se encargó de hacerle un maquillaje discreto y favorecedor, mientras que la peluquera Patricia Baena le realizó el recogido.

Para el ramo compró las flores en una floristería de Tirso de Molina (Madrid) y lo hizo con la ayuda de una amiga.

Ceremonia y celebración
“Oficiamos una ceremonia católica en la Parroquia de San Pedro Apóstol de Madrid con nuestra familia más cercana. Después hicimos una segunda ceremonia con todos nuestros invitados en la finca donde celebramos el banquete. En esta última mezclamos nuestras dos culturas y religiones, ya que Sergio es católico y yo judía”, explica Sophie.

“El banquete fue en la Antigua fábrica de Harinas, en Torremocha del Jarama (Madrid), con el catering de Arigot. El lugar es precioso y el banquete fue magnífico”.


“Entre los momentos más emotivos de la boda nos gustaría destacar los discursos de nuestros padres durante la ceremonia en la finca. Expresaron sus deseos hacia nosotros en una mezcla de inglés y español para que todos los invitados lo entendieran y fue muy bonito”.

“Los corners y la comida en general fueron espectaculares, especialmente el corner de pulpo a la gallega. Para nuestros invitados de fuera en particular fue increíble y no paraban de decir lo rica que estaba la comida”.


“Nuestra entrada al salón del banquete fue muy especial porque entramos por un balcón y podíamos ver a todos nuestros invitados desde arriba”.


“Antes de comenzar la fiesta hicimos el baile típico de las bodas judías donde los novios son alzados por los aires sentados en sillas. Una tradición muy divertida que proviene de cargar a los reyes de la misma forma. Todos disfrutamos mucho de la fiesta y de la mesa de dulce repleta de chuches que pusimos en la pista de baile”.

Luna de Miel
Al finalizar la boda, los novios emprendieron el Camino de Santiago, que realizaron entero con una duración de treinta y tres días. Después viajaron durante diez días a Grecia.


María escribe de moda, de decoración y de belleza. Adora las tendencias y el lifestyle y hace más fácil la vida de quienes confían en LucíaSeCasa para exhibir sus diseños, sus espacios o presentar sus servicios a los novios que planifican su boda.