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El fajín masculino se cuela en los looks de invitada: el accesorio inesperado de las bodas de otoño

Fotos, lugares, canciones y objetos: cómo convertir vuestra historia en la decoración de la boda

Un amor entre dos culturas y un diseño soñado a la medida: la boda de Sophie y Sergio en Madrid

Oscuro Claro

Hay tendencias que llegan sin hacer demasiado ruido y, de repente, están por todas partes. Esta es una de ellas. El fajín, ese accesorio que hasta hace poco asociábamos a looks de fiesta y códigos de vestir más sofisticados, se reinventa esta temporada para convertirse en uno de los complementos favoritos de las chicas que más saben de moda.

¿Lo mejor? No solo aporta un toque especial a cualquier look. También tiene una misión bastante práctica: marcar cintura en un momento en el que el tiro bajo vuelve a reclamar su sitio en nuestros armarios.

Sí, has leído bien. Los pantalones que durante años habíamos desterrado parecen estar de vuelta. Pero tranquila: no hace falta entregarse por completo a la estética dosmilera. El fajín llega dispuesto a negociar.

 

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De accesorio de etiqueta a pieza estrella

El fajín tiene una historia mucho más interesante de lo que podría parecer. Nació en la India durante el siglo XIX y, con el tiempo, fue incorporándose al vestuario occidental hasta convertirse en un elemento ligado a los códigos más elegantes, especialmente en contextos de black tie.

 

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Pero la moda, como sabemos, tiene muy poca paciencia con las etiquetas. Las pasarelas han reinterpretado esta pieza y la han llevado mucho más allá de los looks de gala. Ahora aparece sobre camisas, vestidos, americanas, pantalones e incluso los clásicos vaqueros. El resultado es un accesorio mucho más versátil y, sobre todo, mucho más apetecible para el día a día. La clave está precisamente ahí: ya no necesitas una ocasión especial para llevarlo.

La cintura vuelve a ser protagonista

Mientras el tiro bajo amenaza con devolvernos a la estética de los 2000, el fajín propone una pequeña solución de estilismo: recuperar visualmente la cintura.

Su silueta ancha consigue dibujar una figura más marcada y crear ese efecto reloj de arena que tanto favorece cuando buscamos estructurar un look. Y lo hace sin necesidad de recurrir a prendas demasiado ajustadas.

 

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Puedes llevarlo sobre una camisa blanca y unos pantalones amplios, sobre una americana oversize o incluso encima de un vestido sencillo. En todos los casos consigue lo mismo: añadir estructura, definir la silueta y convertir un look básico en uno mucho más interesante.

 

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Y aquí está otro de sus puntos fuertes: no hace falta que el resto del estilismo compita con él. De hecho, cuanto más sencillas sean las prendas que lo acompañan, más protagonista puede convertirse.

Del street style a tu armario

La nueva generación de fajines poco tiene que ver con aquel accesorio rígido y ceremonial que quizá tengas en mente. Ahora encontramos diseños de piel, versiones extragrandes, modelos con pliegues, propuestas más minimalistas e incluso piezas de satén que se anudan a la espalda.

 

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También cambia la manera de llevarlos. Ya no se trata únicamente de colocarlos sobre un vestido de noche. La gracia está en mezclar códigos: una pieza aparentemente sofisticada con unos vaqueros, una camisa masculina o una americana de corte relajado.

El resultado tiene ese aire ligeramente retro que recuerda a los años sesenta, pero actualizado y mucho más fácil de llevar.

Y sí, también tiene hueco en un armario de novia

Si estás organizando tu boda —o simplemente eres de las que disfruta pensando en todos los looks que podrían acompañarte durante esos días—, esta tendencia merece un pequeño apartado.

 

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Un fajín puede ser el detalle perfecto para transformar un estilismo sin necesidad de cambiarlo por completo. Piensa en un segundo look de novia con pantalón y camisa, una americana especial para la fiesta o incluso un vestido sencillo al que quieras darle una vuelta diferente.

Dos piezas novia
Lorena Merino, “Saudade” – Colección Novias 2027

En versiones de satén, seda o tejidos con textura, puede convertirse en ese pequeño gesto que hace que un look pase de bonito a memorable. Porque al final, de eso se trata: de encontrar esos accesorios que tienen el poder de cambiarlo todo sin pedir demasiado a cambio. Y el fajín, además de estar de moda, tiene una baza difícil de ignorar: te devuelve la cintura justo cuando el tiro bajo amenaza con quitártela.

Claudia Ruiz Dorado

Claudia estudió Periodismo en la Universidad de Sevilla. Cree que el amor es una de las fuerzas más poderosas y disfruta contando historias que emocionan. En LSC ha encontrado el espacio ideal para combinar su pasión por la escritura con su interés por las bodas.

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