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Oscuro Claro

Todas las parejas desean que el día de su enlace sea perfecto. Para ello, organizan cada detalle meses antes del gran día, y uno de ellos es el vestido de la novia, la única que debe ir de blanco en la boda.

 

Por eso, Diane, nuestra novia, invirtió mucho tiempo en conseguir planificar con todo lujo de detalles su “sí, quiero”. Pero algo lo enturbió.

Su suegra lució un vestido de novia en su gran día

Desde pequeña, su gran ilusión era casarse. Siempre tuvo una idea de cómo quería que fuera su boda y, cuando llegó el momento, quiso que ese enlace fuera un día memorable: tanto para la pareja como para los novios.

Por su parte, Richard, nuestro novio, estaba de acuerdo con todas las decisiones de Diane: querían tener la boda perfecta. Ella se encargó de las flores, las invitaciones, el menú… Tanto es así, que Diane encontró el lugar ideal para recitar sus votos, un poco ortodoxo, pero perfecto para ellos. El lugar era un campo de golf ubicado cerca de su casa en Wisconsin.

Para conseguir su vestido de novia ideal, Diane visitó muchas tiendas en busca de ese diseño especial. Finalmente, lo encontró: un vestido de novia escotado, sin tirantes y con cola de sirena: el modelo con el que ella siempre había soñado. Además, para que la novia fueran la gran protagonista, Richard y ella establecieron un dress code: los hombres deberían usar trajes grises, mientras que las mujeres solo podrían lucir vestidos de color azul. Todo parecía estar dispuesto para que los novios destacaran en su gran día. Sin embargo, en la recepción de invitados se dieron cuenta de que su plan infalible había fracasado por una de las invitadas más importantes: la madre del novio.

La madre de Richard ignoró intencionadamente el dress code impuesto por su hijo y su nuera y lució un vestido de novia muy similar al de Diane: mismo corte y mismo estilo. Nuestra novia quedó en shock al ver el outfit de su suegra. Sin embargo, con mucha diplomacia, sonrió durante toda la ceremonia sin perder la compostura.

Tanto quiso robar esta suegra el protagonismo a la novia que incluso posó con las damas de honor mientras el fotógrafo preguntaba en voz alta quién era realmente la novia en aquel enlace. Diane logró mantener la compostura pero, a pesar de que lograba controlar esa rabia, algo en su interior no estaba bien. Terminaron su gran día sonrientes, pero Diane ya estaba preparando la que sería la venganza para su suegra.

¿Qué hizo Diane? Publicar su historia en redes sociales para drenar toda esa frustración. Además, la web en la que publicó la historia de su boda tenía una regla: permanecer en el anonimato, lo cual fue perfecto para Diane. Todos los internautas que interactuaron con la historia de Diane dictaron sentencia y desaprobaron el comportamiento de la suegra.

El comentario con el que Diane dio por finalizada su historia fue el de este internauta: “¿Audaz o irrespetuoso? Está claro que la respuesta es mixta. La acción de la suegra de Diane definitivamente entra en ese rango de opciones. En cuanto a Diane y Richard, al menos tienen el amor en el que apoyarse, siempre y cuando la suegra se mantenga al margen y respete la privacidad de la relación de esposos”. Y no podemos estar más de acuerdo.

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