¿Te imaginas no tener fotos de tu boda para recordarla? Eso es lo que le ha ocurrido a una pareja y su caso ha terminado en los juzgados
Elegir el fotógrafo de boda es una de las decisiones más importantes de una boda. Este no solo es encargado de hacer fotos, sino de crear recuerdos que perdurarán para siempre y que podrás volver a ver aunque hayan pasado 20 años de tu enlace. La elección de este profesional suele empezar en redes sociales y portfolios online. Los novios comparan estilos, trabajos anteriores y leen recomendaciones y reseñas de otras parejas. Es un trabajo complicado porque casi todos realizan puras maravillas. Pero, al final, siempre hay uno que nos gusta más. Su estilo editorial, sus románticas fotos en blanco y negro… Esa decisión se toma con la expectativa de que capture todo a la perfección y se confía en que será quien inmortalice un día irrepetible.

Antes del gran día, suele haber una reunión previa en la que se detallan los tiempos del evento, lo que se busca, los elementos clave a fotografiar y el material a entregar: álbum, número de fotos, formato digital… Al final no solo se contrata un servicio, sino la memoria de la boda. Pero, ¿qué ocurre si este servicio nunca llega a nuestras manos? Eso es lo que le ha pasado a una pareja de recién casados: nunca han visto las fotos de su boda. Una cuestión que ha acabado en vías judiciales.
A juicio por no entregar la fotos de boda
Una magistrada de Vigo les ha dado la razón a estos novios y ha condenado a una empresa de fotografía por no entregar un trabajo realizado. Esta empresa ha tenido que pagar 2.707€ en concepto de devolución del precio abonado por el material que no recibieron y 3.000€ por el daño moral ocasionado al quedarse sin las fotos de su boda, un recuerdo de lo más valioso. Y es que, el verdadero dolor no es económico, sino no tener un recuerdo físico del gran día.

Para explicar esta historia desde el principio, debemos retroceder a agosto de 2021, cuando los novios contrataron a esta empresa para la realización de las fotos y el vídeo de su boda. La boda se celebró un año después, en verano de 2022. Se pactó la confección y entrega de un pack de fotografía, un vídeo del gran día y unos álbumes para los padres. Los encargados de realizar las tomas se presentaron a la celebración y llevaron a cabo su trabajo, pero las fotos nunca se entregaron a la pareja.
Tras intentar solucionar los hechos de forma extrajudicial, el caso acabó en la Sección Civil del Tribunal de Instancia de Vigo. La empresa no contestó y fue declarada en rebeldía procesal al no poder realizarse el juicio. Tras consultar toda la información aportada por los demandantes, la magistrada estimó el pleito y declaró resuelto el contrato de arrendamiento de servicios, condenando a la empresa a pagar un total de 5.707€, junto a los intereses legales y las costas.

Los novios tuvieron que conformarse con las imágenes tomadas por los invitados con sus teléfonos móviles, un recurso que, aunque hoy en día es habitual, no siempre logra sustituir el trabajo de un reportaje profesional. Aun así, se trata de un tema delicado, ya que precisamente estas fotos espontáneas suelen convertirse en algunos de los recuerdos más bonitos y personales de la vida. Por el momento, todavía no se ha esclarecido qué ocurrió exactamente con el material fotográfico original. Una situación que deja abierta una incógnita y que, a la vez, pone el foco en la importancia de algo tan esencial en una boda. Ojalá historias así no vuelvan a repetirse.

Salomé estudió periódismo en Madrid pero por su corazón corre sangre andaluza. Su pasión por contar historias, su afición por viajar y su amor por la moda y las bodas, la llevaron a trabajar en LuciaSeCasa, donde comparte consejos y tendencias inspirando a futuras parejas.