Treinta años de experiencia, una mirada fresca hacia el diseño floral y un cuidado exquisito en cada composición avalan a Blooms, una de las floristerías imprescindibles del panorama madrileño. Hoy nos sumergimos en su filosofía y en su metodología de trabajo de la mano de su CEO, Cayetana Ozores, y de su Directora de Eventos, Marta Halastra.
Detrás de Blooms hay un equipo de personas que comparte la misma pasión por las flores y por el trabajo bien hecho. La empresa, todo un referente en el madrileño Barrio de Salamanca, está compuesta por un grupo de profesionales que llevan muchos años en el sector y que conocen a la perfección la “forma Blooms” de entender la floristería. Cada nueva incorporación vive un proceso de aprendizaje y de adaptación a su estilo, porque para Cayetana, su CEO, y para Marta Halastra, Directora de Eventos de Blooms (ambas en la imagen) es fundamental que todos trabajen con la misma filosofía, el mismo nivel de exigencia y el mismo cuidado por cada detalle. Esa forma de trabajar les permite ofrecer una experiencia coherente y un servicio de la máxima calidad, independientemente de la persona que acompañe a sus clientes.
Gracias al compromiso, la dedicación y el cariño que todo el equipo pone en cada proyecto, pueden afrontar desde los detalles más íntimos hasta montajes espectaculares en grandes celebraciones, siempre con la misma ilusión, responsabilidad y pasión. Y es que Blooms es mucho más que una floristería, es, como Cayetana y Marta suelen afirmar, un equipo de personas que disfruta haciendo realidad momentos inolvidables.
Hablamos con ellas sobre la trayectoria de la firma y sobre su manera de hacer realidad los sueños de las parejas que confían en ellas para dar vida a la decoración floral de su boda.

¿Cómo definiríais el estilo de trabajo de Blooms?
Nuestro estilo nace de una idea muy sencilla: la belleza está en la naturalidad. Nos apasiona crear composiciones con alma, donde cada flor y cada variedad de verde aporten movimiento, textura y armonía, sin que el resultado se vea forzado o excesivamente rígido.
Nos inspira la floristería europea, caracterizado por diseños orgánicos, ligeros y llenos de vida. Buscamos que cada creación tenga un aspecto fresco y elegante, como si la naturaleza hubiera colocado cada flor de forma espontánea.

Pero, por encima de cualquier tendencia, nuestra filosofía es que cada trabajo sea único. Escuchamos a cada pareja, entendemos su historia y transformamos sus ideas en una decoración que refleje su personalidad. Creemos que las flores no solo decoran un espacio: transmiten emociones, crean recuerdos y hacen que cada momento sea verdaderamente inolvidable.
Nos inspira la naturaleza, nos apasionan los nuevos retos.
Si tuvierais que definir el “sello Blooms” en una frase, ¿cuál sería?
Ponernos en la piel del cliente, estrujarnos la cabeza y conseguir que el resultado supere todo lo que se había imaginado.

Os definís como “Expertos en metamorfosis de ambientes” ¿En qué os inspiráis a la hora de crear composiciones que parecen contar una historia propia?
Creemos que una decoración bonita va mucho más allá de elegir flores bonitas. Para nosotros, cada proyecto comienza escuchando. Nos gusta reunirnos con nuestros clientes y, siempre que es posible, visitar el espacio donde se celebrará el evento. Ver el lugar, tomar medidas, hacer fotografías y comprender la luz, la arquitectura y el entorno nos ayuda a imaginar el resultado desde el primer momento.
Pero la mayor fuente de inspiración siempre son las personas. Nos interesa conocer su historia, su forma de ser, sus gustos, los colores con los que se sienten identificados y las emociones que quieren transmitir. Cada uno de esos detalles influye en la elección de las flores, las tonalidades, las texturas y el estilo de la decoración.

Nuestro objetivo es que, cuando los novios entren en el espacio por primera vez, sientan que todo habla de ellos. Que la decoración no sea solo un conjunto de flores, sino una extensión de su personalidad y de su historia. Porque las composiciones más especiales son aquellas que consiguen emocionar sin necesidad de decir una sola palabra.
Cuando una pareja llega a vuestro taller, ¿cuáles son las primeras preguntas que les hacéis para entender su enfoque?
Lo primero que hacemos es escuchar. Nos gusta que los novios nos hablen de ellos, de cómo imaginan su gran día y de las sensaciones que quieren transmitir. Creemos que una buena decoración no empieza con las flores, sino con una conversación.

Les preguntamos cuándo se casan, dónde celebrarán la boda, si será en un espacio interior o al aire libre, en una iglesia, una finca. La época del año, el clima y el lugar son aspectos fundamentales para elegir las variedades florales más adecuadas y diseñar una decoración que luzca perfecta durante toda la celebración.
También nos interesa conocer sus gustos, los colores que predominarán en la boda, el estilo que les inspira y, sobre todo, cómo son ellos. Cada pareja tiene una personalidad diferente y nuestro objetivo es que la decoración refleje esa esencia de una forma elegante, natural y auténtica.
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Otro aspecto muy importante para nosotros es hablar con total naturalidad sobre el presupuesto que los novios tienen previsto para la decoración floral. Sabemos que una boda implica muchas decisiones y una planificación importante, por eso preferimos conocer desde el principio cuál es su idea de inversión. De esta forma podemos asesorarles con honestidad, adaptar la propuesta a sus prioridades.
¿Qué servicios ofrecéis a los novios?
En Blooms acompañamos a los novios en todo el proceso creativo. Podemos encargarnos desde un ramo de novia, prendidos y pequeños detalles florales hasta la decoración integral de una boda: ceremonias, iglesias, fincas, jardines, banquetes y grandes instalaciones florales. Sea un proyecto íntimo o una celebración de gran formato, siempre lo afrontamos con la misma ilusión, dedicación y cariño, para que cada pareja sienta que su boda es única e irrepetible
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¿Cómo lográis que las flores reflejen la personalidad de los novios y no sean solo un elemento decorativo más?
A través de esa primera fase de escucha. Cuando entendemos la personalidad de la pareja, el tipo de boda que quieren y los colores que les hacen sentir cómodos, las flores dejan de ser un adorno metido con calzador y pasan a formar parte de la identidad del gran día. El secreto es no imponer nuestro gusto, sino guiar el suyo.
¿Cómo puede el diseño floral cambiar por completo un espacio “frío” o industrial para convertirlo en un escenario romántico?
Jugando con los volúmenes, la iluminación que acompaña a la flor y las texturas. Un espacio industrial te da un lienzo en blanco espectacular, pero necesita calidez. El truco está en saber colocar los puntos de atención floral estratégicos para romper la rigidez de las líneas frías y hacer que el espacio se sienta acogedor y cercano, sin perder su esencia original.

¿Cuáles son los espacios de la boda donde, sí o sí, debe haber flores y dónde se puede prescindir (si es inevitable o el presupuesto no llega) de ellas?
El ramo de la novia y la zona de la ceremonia (ya sea altar, iglesia o juzgado) son los grandes obligatorios; ahí se dirigen todas las miradas. En el banquete, los centros de mesa visten muchísimo y los invitados pasan horas sentados frente a ellos, así que también son importantes. ¿Dónde se puede recortar si el presupuesto va justo? En zonas de paso o rincones secundarios como la mesa de firmas o los baños. Es mejor poner menos puntos florales pero que los que haya sean espectaculares y luzcan de verdad.
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Si pudierais elegir una flor que nunca debería faltar, ¿cuál sería y por qué?
Aunque hoy en día existen flores maravillosas para cada estilo de boda, si tuviéramos que elegir una que nunca falla, sería la rosa.
A veces se piensa que es una flor clásica, pero la realidad es que ha evolucionado muchísimo. Actualmente existen variedades con aperturas espectaculares, ideales para crear composiciones elegantes y con gran presencia; y otras más pequeñas y delicadas, como las rosas pitiminí, perfectas para conseguir un estilo más natural, silvestre y desenfadado.
Además, ofrece una paleta de colores prácticamente infinita, lo que permite adaptarla a cualquier estilo. Desde una boda romántica y atemporal hasta una celebración más contemporánea o atrevida.

Pero, además de su belleza, valoramos mucho su comportamiento. Es una flor resistente, con una gran durabilidad, algo fundamental cuando trabajamos en bodas y grandes montajes. Nos aporta tranquilidad y nos permite garantizar que la decoración lucirá impecable durante toda la celebración. Otro punto a favor es que está disponible durante todo el año.
Por supuesto, cada boda tiene su personalidad y cada proyecto nos pide flores diferentes. Sin embargo, si hay una flor que combina belleza, versatilidad, elegancia y fiabilidad, esa es, sin duda, la rosa. Es una de esas flores que nunca pasa de moda y que siempre encuentra la manera de emocionar.
¿Qué consejo le daríais a una novia que se siente abrumada por la cantidad de opciones para su ramo?
Que respire y que se olvide de las modas de Instagram por un momento. El ramo tiene que ir con su estilo de vestir diario, con su altura y con cómo se sienta cómoda. Al final, lo mejor es elegir una o dos flores que le encanten y dejar que el florista le dé forma. Menos, es más, y cuando intentas meter veinte ideas en un solo ramo es cuando llega el caos.

¿Qué importancia le dais a la flor de temporada y cómo influye esto en la estética de una boda en Madrid?
Le damos mucha importancia porque la naturaleza manda, pero también somos realistas. En Madrid el clima es extremo y los clientes nos exigen un catálogo muy variado durante todo el año. Trabajamos con muchos productores nacionales, pero para cumplir con esas expectativas tenemos que recurrir a la importación de países como Holanda o Ecuador a través de nuestros mayoristas, algo que por nuestra trayectoria controlamos a la perfección.
En un mundo cada vez más consciente, ¿cómo abordáis la sostenibilidad en vuestros diseños y procesos?
Intentamos ser muy honestos con esto. Uno de nuestros objetivos principales es reducir al máximo los costes derivados de los residuos que se generan en el taller y en los montajes. No es fácil, y la realidad es que para que esto funcione de verdad de manera redonda, todos los que formamos parte de esta cadena (productores, mayoristas y floristas) tendríamos que ponernos de acuerdo y remar en la misma dirección. Nosotros ponemos de nuestra parte optimizando procesos para tirar lo mínimo posible.

¿Algún consejo para que los novios puedan conservar sus flores o darles una segunda vida tras el evento?
Siempre les decimos que compartan la alegría del día con sus invitados. Una idea fantástica es regalar los centros de mesa al final de la boda y los ramilletes a los amigos y familiares más cercanos; les hace una ilusión tremenda. Para el ramo de novia, el proceso de deshidratado o prensado profesional funciona muy bien si quiere guardarlo de recuerdo en un cuadro para siempre.
Realizáis bodas en cualquier parte de España e incluso en el extranjero, ¿cómo gestionáis la recepción de un producto perecedero como las flores cuando tenéis que desplazaros?
Sí. Realizamos bodas tanto dentro como fuera de España, adaptando siempre la logística a las necesidades de cada proyecto para garantizar que las flores lleguen en perfectas condiciones.
Cuando trabajamos fuera de Madrid y nos desplazamos por carretera, transportamos todas las flores en vehículos refrigerados. De esta forma mantenemos la temperatura adecuada durante todo el trayecto, conservando su frescura y asegurándonos de que lleguen al lugar de la celebración en un estado impecable.

En los proyectos que requieren desplazamientos más largos, organizamos la recepción de la flor directamente en el lugar del montaje. Trabajamos de la mano de nuestros proveedores para que las flores lleguen frescas al destino.
¿Cuál ha sido el reto floral más complejo o la petición más inusual que habéis hecho realidad en una boda?
Cada boda es un reto en sí mismo, porque el factor tiempo y la temperatura juegan siempre en contra, pero quizá lo más complejo suele ser realizar montajes a grandes alturas o estructuras suspendidas en techos que requieren una logística de ingeniería y que la flor se mantenga perfecta sin agua durante horas. Ahí es donde el equipo demuestra de qué pasta está hecho y donde pasamos más nervios, pero ver la cara de los novios al entrar hace que merezca la pena cada dolor de cabeza.
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FLORISTERÍA BLOOMS
Príncipe de Vergara, 1. 28009 Madrid
Contacto
info@floristeriablooms.com
Tel: 919 472 389

María escribe de moda, de decoración y de belleza. Adora las tendencias y el lifestyle y hace más fácil la vida de quienes confían en LucíaSeCasa para exhibir sus diseños, sus espacios o presentar sus servicios a los novios que planifican su boda.