Tras casi dos décadas de complicidad, Virginia y Javier se dieron el “Sí, quiero” en una celebración inolvidable para la confiaron en la visión y el talento de la conocida wedding planner Rebeca Tabernas.
Hay historias de amor que parecen escritas por el propio destino, de esas que nacen en las tardes eternas de un verano de juventud y maduran con los años hasta convertirse en un proyecto de vida indestructible. Ese es, sin duda, el camino que han recorrido Virginia y Javier.
Todo comenzó en el verano de 2006 en Molina de Aragón, el pueblo de Virginia. Javi, que vivía en Zaragoza, solía pasar allí sus vacaciones familiares, y ese verano unos amigos comunes le invitaron a unirse a la peña de ella. Lo que empezó como un encuentro casual se transformó rápidamente en un auténtico flechazo. Desde que formalizaron su relación en enero de 2007, supieron que sus caminos no volverían a separarse. Ni los años de estudios ni la distancia lograron enfriar una conexión que, tras superar cada reto, se consolidó definitivamente cuando decidieron comenzar una etapa juntos en Zaragoza, la ciudad donde hoy comparten hogar, trabajo y sueños.
El 26 de julio de 2025, Virginia y Javier se casaron y el papel de Rebeca Tabernas fue decisivo en su celebración: no solo coordinó cada momento con una sensibilidad exquisita, sino que logró materializar la esencia de la pareja, transformando su bonita historia de amor en un evento mágico.
El vestido de novia y los complementos
El vestido, de Franc Sarabia, destacaba por su versatilidad y líneas limpias. Se trataba de un diseño desmontable compuesto por un cuerpo de cuello halter con solapa, entallado hasta la cintura y con la espalda al descubierto, que daba paso a una falda lisa de caída fluida.

Para la ceremonia civil, el conjunto se completaba con una sobrecola desmontable, más larga y con mayor protagonismo, que aportaba un toque más solemne, junto con un velo largo de tul sedoso que añadía ligereza y coherencia al conjunto.

El ramo, obra de Nacho Bergara, apostaba por una estética natural y elegante, con movimiento y una caída suave. En tonos blancos y crema, combinaba rosas de jardín en tono crema, hortensia blanca, astilbe y delphinium blanco, creando una composición equilibrada y muy acorde al estilo de la novia.
Como detalle especial, el ramo incorporaba una chapita de Miss Honolulu con la frase “Un trocito de cielo también nos acompaña hoy”, un guiño discreto y emotivo para recordar a quienes no pudieron estar presentes pero que celebraron con los novios desde el cielo.

Las joyas
Los pendientes, de Barney Barnato, aportaban un toque elegante y atemporal al conjunto. Se trataba de un diseño largo en plata que culminaba en una pequeña perla blanca, aportando luz y delicadeza sin restar protagonismo al vestido.
Para el cambio de peinado, la novia eligió unas horquillas de Love Story: tres piezas doradas en forma de estrella, con pequeños detalles y brillantes en tonos plateados, que añadían un sutil contraste y un aire contemporáneo.

Las alianzas eran de Suárez. La del novio, en oro blanco, de líneas sobrias; la de la novia, en oro rosa, con un matiz más cálido y delicado; evocando al anillo de compromiso.
Los zapatos
Los zapatos de la novia eran de Flordeasoka, concretamente el modelo Tilda en color avellana. Un diseño de salón en terciopelo, personalizado, con un tacón de siete centímetros que combinaba comodidad y elegancia, rematado con una hebilla dorada que aportaba un toque sofisticado y muy cuidado.
Maquillaje y peinado
El maquillaje y el peinado estuvieron a cargo de Natalia Martín Makeup, quien supo captar a la perfección el estilo que buscaba la novia. El maquillaje apostaba por un acabado natural y luminoso, con una cobertura ligera que realzaba la piel sin recargarla. La mirada se trabajó para conseguir un efecto abierto y favorecedor, con un delineado fino y ligeramente difuminado, sombras en tonos champán y rosa suave y labios en color nude que aportaban equilibrio al conjunto.
En cuanto al peinado, desde el primer momento la idea era lograr un resultado elegante pero natural, acorde con el vestido y que dejara protagonismo a la espalda y el cuello. Se optó por un moño bajo desmontable, que posteriormente se transformó en una coleta con ondas más desenfadada, pensada para la fiesta.
El novio, la madrina y la madre de la novia
El novio, vestido por Nacho Lamar, de L’AMAR, apostó por una reinterpretación contemporánea del chaqué clásico, combinando tradición y personalidad en un estilismo equilibrado y de elegante sobriedad.
La pieza principal fue un chaqué en tono gris marengo, confeccionado en un tejido de caída suave y ligero acabado tornasolado, que aportaba profundidad y sutileza al conjunto. La silueta, limpia y bien estructurada, respetaba los códigos de la sastrería clásica, incorporando al mismo tiempo un enfoque más actual.
Uno de los elementos clave del look fue el chaleco cruzado en tono beige arena, que introducía contraste y luminosidad, alejándose de las combinaciones más convencionales. Su diseño aportaba un punto de distinción sin resultar excesivo.

La corbata de estampado paisley añadía personalidad al conjunto, con una combinación de tonos azules y naranjas que encajaban con armonía en el conjunto, aportando dinamismo sin restar elegancia.
El estilismo se completaba con una camisa blanca de cuello clásico, un pañuelo presidencial y un prendido floral en tonos blancos de inspiración natural.
La madrina y la madre de la novia
La madrina apostó por un diseño de Rosa Clará en tono verde lima, de corte midi, que destacaba por su capa fluida, aportando movimiento y sofisticación al conjunto. Completó el look con complementos en dorado y zapatos de Lodi, logrando un resultado equilibrado y muy favorecedor.
Por su parte, la madre de la novia también confió en Rosa Clará, con un vestido largo en color fucsia. El diseño incorporaba un escote en forma de corazón, combinado con una parte superior de tul bordado con pedrería, que aportaba luz y textura. Los complementos, en tonos dorados con sutiles matices multicolor, junto con zapatos y bolso de Lodi, completaban un estilismo elegante y muy cuidado.
Wedding Planner
“Contar con nuestra wedding planner, Rebeca Tabernas, fue sin duda una de las mejores decisiones que tomamos. Desde la primera entrevista tuvimos claro que tenía que ser ella quien se encargara de dar forma a todo lo que teníamos en mente: supo entender nuestras ideas desde el principio y encajar cada una de nuestras peticiones, así como coordinar a todos los proveedores externos —la música en directo de Triotono, la rumba de Soniquete Power, la charanga La Bomba Show, la iluminación de Millan Pro y la floristería de Nacho Bergara— para que todo funcionara a la perfección”, explican los novios.

“Además, para su equipo suponía un reto añadido, ya que se trataba de una finca en la que no habían trabajado previamente y, además, ubicada en otra comunidad autónoma, pues ellos tienen su base en Zaragoza. Aun así, afrontaron la organización con total seguridad y profesionalidad, cuidando cada detalle como si conocieran el espacio de siempre”, añaden.

“Durante todo el proceso nos acompañaron de forma cercana, facilitando que disfrutáramos de cada etapa sin estrés. El día de la boda, tanto Rebeca como su equipo gestionaron con total naturalidad todos los contratiempos que inevitablemente surgen en un evento de estas características —sin que nadie llegara a percibirlos—, lo que nos permitió vivir la jornada con absoluta tranquilidad.

La finca lucía impecable, con una puesta en escena muy cuidada que reflejaba fielmente lo que habíamos imaginado. Su discreción, organización y capacidad de coordinación fueron clave para que todo saliera como esperábamos y para que la experiencia fuera redonda. Sin duda, su implicación marcó la diferencia.

Le estaremos siempre enormemente agradecidos, ya que gracias a ella nuestra boda fue única, un sueño que recordaremos toda la vida”, concluyen.
Ceremonia y celebración
El gran día se celebró en la finca Molino del Batán, en Molina de Aragón (Guadalajara), una finca rural donde previamente existía un antiguo molino, en las proximidades del río Gallo.

“La ceremonia civil, cargada de emotividad, tuvo lugar en los jardines y fue oficiada por dos de nuestros mejores amigos, lo que la hizo aún más especial y cercana. La música en directo de Triotono acompañó cada momento, aportando una atmósfera única y reforzando el carácter íntimo y emotivo del momento”, explican los novios.
La zona del altar estaba especialmente cuidada, con una decoración floral creada por Nacho Bergara. Las sillas se dispusieron en semicírculo para generar un ambiente más acogedor y envolvente, favoreciendo la cercanía entre los novios y los invitados.

Como telón de fondo, un bodegón decorativo enmarcaba el espacio, mientras que un pasillo central lleno de flores guiaba todas las miradas hacia el banco central de rafia donde se situaban los novios. La paleta floral, en tonos naranja, amarillo y rojo, aportaba un contraste vibrante y lleno de frescura sobre el verde de los jardines, realzando la belleza natural de la finca.

Tras el “sí, quiero”, los invitados disfrutaron de un cóctel largo en los jardines, amenizado por la charanga Bomba Show, que aportó un ambiente distendido y muy animado.

A continuación, el banquete se trasladó al interior de la carpa, donde los invitados ya estaban sentados. La propuesta decorativa seguía una línea muy natural, integrando el espacio con el entorno: flores y cítricos se combinaban en mesas, lámparas de techo y estructuras horizontales con caída floral, creando una sensación de continuidad con el jardín.

Uno de los grandes protagonistas fue la mesa presidencial. Situada junto a la apertura de la carpa, permitía contemplar la vegetación exterior de la finca, integrándola visualmente en el conjunto. El frontal, cuidadosamente decorado con flores y cítricos, se convertía en un punto focal especialmente llamativo y muy cuidado a nivel estético.

La repostería del día de la boda estuvo a cargo del propio catering de la finca, que sorprendió con un original trampantojo de Huevo Kinder, un guiño divertido y diferente que no dejó a nadie indiferente.
Tras el banquete, la celebración continuó en el exterior con la actuación del grupo flamenco Soniquete Power, que dio paso a un ambiente más festivo.

Más tarde llegó uno de los momentos más esperados, la Hora Loca, que marcó el inicio de la fiesta. Esta tuvo lugar en el interior de la carpa, con DJ, escenario propio, efectos de humo e iluminación a cargo de Millan Pro, que diseñó tanto la iluminación del espacio como de la zona del DJ, transformando la carpa tiñéndola de humo rosa.

Invitaciones y detalle de invitados
“Desde el principio teníamos claro que queríamos que las invitaciones fueran algo muy personal, por lo que decidimos diseñarlas nosotros mismos. Cuidamos cada detalle del proceso: una estética de inspiración floral, el uso de lacre y un sello personalizado con nuestras iniciales, que aportaba un acabado elegante y muy especial”, describen Virginia y Javi.
“Como obsequio para los invitados, optamos por una pulsera solidaria de Aspanoa, una asociación que apoya a niños con cáncer y a sus familias. Queríamos que este detalle tuviera un significado más allá de la propia boda, destinando ese gesto a una buena causa. Nos pareció una forma sencilla pero importante de aportar nuestro granito de arena y compartirlo con todos los que nos acompañaban en ese día”.

“Para la preboda quisimos incluir un detalle muy especial: un dulce de Pastelería Ascaso, una firma que nos acompaña desde hace años y que forma parte de muchos momentos importantes para nosotros. Además, tenemos la suerte de ser amigos del nieto del fundador, lo que hizo que la elección fuera aún más significativa. Nos hacía especial ilusión compartir con nuestros invitados algo tan vinculado a nuestra historia y, sin duda, fue todo un acierto”, recuerdan los novios.
El momento más emotivo
“El momento más emotivo de la boda fue, sin duda, la lectura de nuestros votos. Compartimos unas palabras muy personales, sinceras y profundas, en las que repasamos nuestra historia y todo lo que valoramos y admiramos el uno del otro. Se generó un ambiente muy especial e íntimo, acompañado por la música en directo de Triótono, en el que todos los invitados siguieron el momento con mucha atención. Fue, sin duda, uno de los instantes más significativos del día”, recuerdan.

“También tuvieron un papel muy importante las lecturas de nuestros hermanos. Sus palabras, cercanas y llenas de cariño, aportaron aún más emoción a la ceremonia y convirtieron ese momento en algo todavía más especial para nosotros”.
Fotógrafo y videógrafo
“Tuvimos la suerte de contar con Ruth Maral como fotógrafa, una profesional excepcional. Desde el primer momento destacó por su cercanía y naturalidad, haciéndonos sentir completamente cómodos, como si nos conociera de toda la vida. Gracias a ello, todo fluyó sin esfuerzo, sin poses forzadas ni artificios; simplemente nos dedicamos a disfrutar mientras ella captaba cada instante con total naturalidad. El resultado fue impecable. Sus imágenes reflejan fielmente cómo vivimos ese día: la emoción, la alegría, los nervios y todos esos pequeños detalles que a menudo pasan desapercibidos. Su trabajo destaca tanto por su sensibilidad como por su profesionalidad.

La misma experiencia tuvimos con Melisa, de L’omelette, encargada del vídeo. Gracias a su trabajo, conservamos un recuerdo vivo y único de la boda, capturado con el mismo cuidado y atención al detalle”.
Un recuerdo de los preparativos
“Uno de los aspectos que tuvimos más claros desde el principio fue que queríamos que la boda hablase de nosotros en cada detalle. Más allá de la organización o de la estética, nos obsesionaba que todo el mundo sintiera que estaba viviendo “nuestra” boda y no una celebración genérica. Por eso dedicamos muchísimo tiempo a pequeños preparativos que probablemente pasarían desapercibidos para muchos, pero que para nosotros tenían un enorme valor emocional.

No quisimos dejar nada al azar. Preparamos a mano varios detalles para los invitados, cuidamos especialmente la selección musical de cada momento y hasta elaboramos pequeñas sorpresas relacionadas con nuestra historia personal y con la de nuestras familias y amigos. Hubo muchas noches revisando listas, cambiando ideas a última hora y debatiendo detalles mínimos que, vistos desde fuera, parecían insignificantes… pero que terminaron siendo parte de la magia del día.

También nos empeñamos en que toda la experiencia fuese muy cercana y natural. Queríamos que la gente se sintiera cómoda, relajada y con la sensación de estar en una gran reunión entre personas importantes para nosotros. Quizá por eso una de las partes de los preparativos que más recordamos fue precisamente todo lo compartido durante el camino: las reuniones improvisadas, las pruebas, los nervios, las llamadas eternas y esos momentos en los que, en medio del caos, éramos conscientes de que estábamos construyendo un recuerdo para toda la vida.

Si algo aprendimos durante la preparación es que una boda no se recuerda solo por el gran día, sino también por todo lo que sucede antes. Y sinceramente, no habríamos querido olvidarnos de nada de ese proceso”.
Luna de miel
“Nuestra luna de miel, recorriendo Bali, Lombok y las islas Gili, fue una experiencia inolvidable. Descubrimos paisajes espectaculares, playas paradisíacas y una naturaleza especialmente rica, que nos permitió desconectar y disfrutar plenamente de cada destino. Además, tuvimos mucha suerte con el tiempo, lo que hizo que el viaje resultara aún más completo.
La gastronomía fue otro de los grandes atractivos del viaje, con una cocina variada, llena de matices y con influencias culturales muy interesantes, que nos sorprendió en cada etapa.
Uno de los aspectos que más nos marcó fue la hospitalidad de la gente local, siempre cercana, amable y dispuesta a hacer que la experiencia fuera aún más especial.
Cada isla tenía su propia personalidad: Bali, con su espiritualidad y sus templos; Lombok, más tranquila y auténtica, y las Gili, con su ambiente relajado y sus aguas cristalinas. Un destino muy recomendable para quienes buscan combinar naturaleza, descanso y una experiencia completa en su luna de miel”, concluyen.

María escribe de moda, de decoración y de belleza. Adora las tendencias y el lifestyle y hace más fácil la vida de quienes confían en LucíaSeCasa para exhibir sus diseños, sus espacios o presentar sus servicios a los novios que planifican su boda.