Pedro y Juana María (Juani) se casaron el 29 de noviembre de 2025 en la Casería de Las Palmeras, un enclave muy especial en Jaén. La suya fue una boda de inspiración navideña muy original en la que no faltó detalle. Los novios ponen voz a su gran día
“Nuestra historia empezó en 2019, cuando coincidimos en un máster en la Universidad de Jaén. Lo que no sabíamos entonces era que aquel máster sería el culpable de algo mucho más grande. Primero fuimos los mejores compañeros de clase, luego amigos… y, casi sin darnos cuenta, pareja. Cuando llevábamos dos meses juntos llegó el COVID y nos encerraron, pero supimos superarlo con paciencia y mucha predisposición”, explica Juani.
“Cinco años después, Pedro me pidió matrimonio en la boda de unos amigos. Al final, lo que empezó como una parte de nuestra trayectoria educativa terminó siendo el inicio de nuestra mejor historia”.

Así fue su boda:
El vestido de novia y los complementos
“Encontrar mi vestido de novia fue toda una odisea. Solo visité tres tiendas, pero acabé probándome más de treinta modelos porque no encontraba el adecuado. Lo intenté con todos los estilos posibles y, aunque al principio no sabía lo que quería, cada prueba me ayudaba a acercarme a lo que realmente me gustaba. Lo único que tenía claro es que el encaje debía estar presente sí o sí”.

“Al principio estaba desanimada porque ninguno de los vestidos que me probaba era “el mío” hasta que, mirando en la web de Pronovias vi un diseño que me enamoró. No estaba en tienda porque era de pasarela, pero Maribel, mi asesora, hizo lo imposible para conseguirlo. Y cuando me lo puse, lo supe: era el vestido”.

“Se trata del modelo Turan de Pronovias, de corte sirena, encaje y pedrería, escote corazón, espalda con detalles delicados y una cola espectacular. Lo completé con un velo largo y sencillo con un toque de brillo y un tocado de diadema con perlas y destellos que le daba aún más luz”.

Las joyas
“Eran sencillas pero muy especiales. No quería que destacaran por encima del vestido, además de que soy una persona discreta y no me gusta llamar la atención. Fueron un regalo de mi madre, lo que las hacía aún más significativas. Llevaba unos pendientes de plata con brillantes ligeramente colgantes y un colgante redondo a juego de Luxenter. Completé el conjunto con una pulsera de oro y brillantes que me prestó mi madre, cumpliendo así con la tradición del algo viejo y prestado”.
Los zapatos
“Para buscar los zapatos, fuimos hasta Córdoba, donde nos recomendaron un par de tiendas especializadas en novias. Finalmente los compré en Calenda, una tienda fantástica con una gran variedad de modelos. Al principio buscaba zapatos de color, en azul o rosa, pero terminé enamorándome de unas sandalias blancas con plataforma, tiras entrelazadas de cristal y doce centímetros de altura. Como soy bajita y Pedro bastante alto, me ayudaban a equilibrar un poco la diferencia de altura. El modelo era Techi, de Lodi”.

El maquillaje y el peinado
“El maquillaje y el peinado fueron obra de David Fergar, natural de Bailén pero con años de experiencia trabajando en lugares como Madrid o Málaga. Lo seguía en redes sociales y me encantaba su estilo de maquillaje, así que siempre pensé que, si algún día me casaba, él sería quien lo hiciera. Cuando supe que me casaba, no tuve dudas. Además, había visto cómo había dejado espectaculares a mi prima y a su hija en la boda de esta última, lo que me terminó de convencer.

Para el gran día quería un maquillaje potente, ya que me maquillo a diario para trabajar y los fines de semana o en ocasiones especiales suelo intensificarlo, sobre todo en los ojos. No quería algo sencillo que pareciera de todos los días. Por eso, opté por un look con ojos marcados en tonos rosas y un toque brillante, piel luminosa, colorete rosado e iluminador, pero manteniendo la naturalidad.

En cuanto al peinado, como quería lucir la espalda de encaje, elegí un recogido. No quería un moño bajo que me hiciera parecer mayor, así que, tras inspirarme en Pinterest y en las novias que David subía a su Instagram, me decidí por un recogido alto con rizos para dar más volumen. El peinado se completaba con el tocado integrado, creando un conjunto elegante y armonioso con el vestido”.

Tratamientos beauty previos a la boda
“Me preparé para el día de la boda con varios tratamientos en el Centro Estético Elena Torres. Me hice un dermapen para aportar hidratación a los labios, ya que suelen resecarse y no quería que aparecieran agrietados o secos en un día tan especial. Además, me hice una limpieza facial y un tratamiento Glow de Vitamina C para lucir una piel radiante.

Para el cuerpo, también con Elena y Raquel, me sometí al tratamiento Shape Wow combinado con presoterapia, enfocado en reducir celulitis y centímetros. Al ser el vestido entallado, quería que me sentara lo mejor posible y sentirme cómoda y segura con él”.
Las flores
“Para el ramo de novia, y también para la decoración de la iglesia, confiamos en la floristería de toda la vida de mi pueblo, Floristería Román.

Elegí un ramo de flores preservadas en tonos azul, para cumplir con la tradición de llevar “algo azul”, rosa, blanco y lila, mi color favorito, que no podía faltar. Con un estilo silvestre, Narcy lo hizo precioso. Las damas de honor llevaban pulseras a juego con mi ramo, creando una armonía perfecta.

La decoración de la iglesia quedó exactamente como había imaginado: sencilla, nada recargada, pero muy elegante. Se notaba la dedicación en cada detalle y la belleza de las flores, que hicieron que todo brillara con delicadeza”.
El novio, la madrina y la madre de la novia
“En mi caso, no tuve demasiados problemas para encontrar el traje; visité un par de sastrerías en Jaén. Tenía muy claro que no quería ni chaqué ni frac, sino algo elegante con un toque atrevido y diferente. En Júpiter, una de las sastrerías, encontré un traje poco común: una casaca de corte semi levita con brocado azul marino y detalles en marrón que me pareció perfecto”, explica Pedro.


La madrina lució un vestido de crepé en color frambuesa con efecto capa anudada en el centro y un delicado drapeado hacia la cadera. Se trataba del modelo Liena de Victoria Colección, adquirido en Atelier Jaén. Se lo adaptaron sin la cola que caracteriza al diseño original.

Por su parte, la madre de la novia llevó un vestido largo de crepé, de corte sirena, pequeña cola, con escote barco y puños adornados con plumas y una tira de pedrería. El conjunto, en azul marino con una franja en rosa claro, correspondía al modelo Siro de Esthefan. Fue adquirido en Herga, en Bailén, una tienda excepcional donde el trato fue inmejorable y supieron asesorarla hasta dar con el vestido perfecto para una ocasión tan especial.

La ceremonia y la celebración
Juani y Pedro celebraron una ceremonia religiosa en la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación de Bailén, un templo precioso del siglo XVI que combina estilos románico, gótico, renacentista y barroco. “Nos hacía especial ilusión casarnos allí, al ser la iglesia más antigua del pueblo y un lugar lleno de historia”, explican los novios.

El banquete, por su parte, tuvo lugar en Casería de las Palmeras, un espacio especial y mágico que combina vistas al Castillo de Santa Catalina, naturaleza, sierra y la elegancia de sus salones. Se trata de un exclusivo cortijo rodeado de olivos, situado a las afueras de Jaén. “Desde el primer momento tuvimos claro que queríamos celebrarlo allí, ya que mi padre trabaja en este espacio como maître desde hace muchos años y siempre he estado enamorada del lugar: de sus salones, su ubicación y su entorno”, explica la novia.

“Sus impresionantes jardines y rincones crean el ambiente perfecto para disfrutar al aire libre y, a pesar de las fechas, el tiempo nos regaló un día fantástico”.

“Por eso, el cóctel se celebró en el jardín, con espectaculares córners de cervezas variadas, jamón, paella y vermut, todo ello acompañado de una cuidada y preciosa decoración navideña”.





“El banquete se sirvió posteriormente en el Salón Renacimiento, el más grande de la casería, que estaba precioso y decorado con un mimo exquisito”.

“Destacaba especialmente la mesa presidencial, repleta de elegantes rosas blancas”.




“Antes de la entrada de los invitados, nos enseñaron el salón, ya que aún no lo habíamos visto decorado, y nos quedamos completamente impresionados. Se notaba el cariño y la dedicación que Mari Carmen había puesto en cada detalle, así como las horas de trabajo para que todo estuviera perfecto. La decoración, en tonos azules y blancos, era tan bonita que incluso me emocionó hasta las lágrimas. El árbol de Navidad, como no podía ser de otra manera, también estaba cuidado al máximo y resultaba espectacular”.


“El fantástico equipo de Casería de las Palmeras nos ayudó en todo lo que necesitamos antes y durante el gran día para que todo saliera perfecto. Incluso el padrino, que ese día no trabajaba, estuvo pendiente de cada detalle para que no faltara nada”.

“La animación y la fiesta corrieron a cargo de Geminella, auténticos especialistas en crear recuerdos inolvidables. Hubo bingo musical, coreografías, hora loca de animales, photocall y glitter bar, consiguiendo que la diversión y el ambiente no decayeran en ningún momento”.





Reposteros, mesa dulce
La mesa dulce fue una propuesta original y muy variada, en la que se podían encontrar tanto dulces como los yeyés, los típicos dulces del pueblo, además de donuts, berlinas, chucherías y opciones saladas como palomitas. Fue creada por el equipo de Casería de las Palmeras y conquistó a todos los invitados.


Momentos destacados de la celebración
“La salida de la iglesia fue toda una sorpresa: los invitados nos recibieron con arroz, pétalos de flores, confeti, bengalas de humo de colores e incluso fuegos artificiales, creando un momento espectacular e inolvidable.

Otra sorpresa que no esperábamos fue la presencia de un saxofonista durante la copa de espera y la comida. Luis Cámara animó a todos los comensales con su música, creando un ambiente increíble desde el primer momento.

Durante la copa de espera también contamos con una bola gigante de Navidad, cortesía de Geminella, que junto a la decoración navideña y el entorno de la casería hizo que el espacio luciera especialmente elegante y cuidado”, explican los novios.

“Durante la comida, mi hermano y sus amigos aparecieron vestidos de Stitch hinchable, mi personaje favorito, protagonizando uno de los momentos más divertidos del día.

Mención especial merece el bingo musical, que revolucionó por completo el salón con bailes, congas y manteos constantes, llenándolo de risas y energía.

Además, tuvimos un photocall navideño, cortesía de Geminella y de La Casería, que se convirtió, sin duda, en uno de los rincones favoritos de los invitados”, explica Juani.


Invitaciones, papelería nupcial y detalles para los invitados
La cartelería fue casera y totalmente personalizada, con una paleta de colores en tonos lila, azul y rosa, que fue la gama protagonista de toda la boda. “A Pedro y a mí nos encanta viajar por España, así que decidimos que cada mesa llevara el nombre de algunos de los pueblos que hemos visitado juntos”, explica Juani.



Pedro también creó unas letras gigantes con la palabra LOVE, hechas en cartón pluma e iluminadas con luces LED. “Además, diseñamos toda la cartelería: minuta, capitanes de mesa, mesa dulce, kit de baño, cartel de bienvenida, cartel del teléfono para mensajes de los invitados… e incluso un bingo musical hecho por nosotros”, explican.

“Para las invitaciones, tras una intensa búsqueda en instagram y pinterest, optamos por un modelo interactivo muy original, que incluía el dibujo de mis cuatro agapornis, un detalle que estuvo presente en toda la cartelería de la boda”, añade Juani.

“En cuanto a los detalles para los invitados, preparamos dos regalos. El primero fue una bola de Navidad grabada en madera con el nombre de cada uno de ellos, encargada a Mi Boda con Láser, una empresa sevillana. Además, el padrino entregó a cada comensal una botellita de aceite de la Cooperativa Picualia, de Bailén”.

Para nuestros padres preparamos unos preciosos marcos personalizados con una foto, un pequeño ramillete y un mensaje emotivo. Este detalle tan especial lo encargamos a Grabado.Madera, de Bailén.

También quisimos tener un detalle con mi hermano y su pareja, con los fotógrafos y con Mari Carmen y José Antonio, los dueños de la casería, como agradecimiento por su dedicación, cariño y entrega para que todo saliera perfecto en un día tan importante”, explica la novia.
El momento más emotivo
“Es difícil elegir un único momento emotivo, porque hubo muchos. De hecho, toda la boda estuvo cargada de emoción al reunir en un mismo lugar a tantos amigos y familiares. La ceremonia en la iglesia fue especialmente intensa: mi entrada, el beso de recién casados y la salida del templo quedaron grabados para siempre en nuestra memoria.


Otro momento muy especial fue el vídeo que nos prepararon los fotógrafos, con imágenes de la preboda y de la propia boda. Jorge, uno de los videógrafos, lo maquetó durante el banquete y el resultado fue simplemente espectacular.

Pero si tuviéramos que quedarnos con un instante verdaderamente inolvidable, sería el discurso de Fran, el amigo de toda la vida de Pedro. Nos hizo llorar a todos. Fue un discurso lleno de recuerdos, amor y sentimiento, tan auténtico que aún hoy se nos pone la piel de gallina al recordarlo”, recuerda Juani.
Wedding planner
“La planificación de la boda fue nuestra de principio a fin y, a pesar de los imprevistos de última hora, todo salió genial. Además, tuvimos la ayuda incansable de Mari Carmen y José Antonio, los propietarios de la Casería, y del padrino, el padre de la novia.

Todos ellos dedicaron muchísimo tiempo y esfuerzo a cuidar cada detalle, tanto en la organización como en la decoración. El resultado fue espectacular: jardines, salón y zona de baile lucían una decoración preciosa, llena de encanto y con numerosos elementos navideños que hicieron el ambiente aún más especial”.



Fotógrafos y videógrafos
“Para inmortalizar un día tan especial, elegimos al equipo de Semper Films. Cristina, Jorge y Gabriel son tres jóvenes con un dinamismo y una pasión por su trabajo realmente contagiosos. Desde el primer momento transmiten mucha confianza y hacen que te acostumbres a las cámaras de forma natural y sencilla.

Su juventud y su forma de trabajar hacen que la relación con ellos sea muy cercana y amena. Se nota que pertenecen a una nueva generación de fotógrafos y videógrafos, con técnicas actuales, una actitud dinámica y una mirada fresca. Estuvieron pendientes de nosotros y de los invitados durante todo el día, sin parar un solo instante, capturando cada momento y cada emoción.

Además, no solo se limitaron a hacer su trabajo detrás de la cámara. En todo momento se ofrecieron a ayudar: colocarme el vestido, hacer retoques al novio, poner los prendidos o los gemelos de Pedro. Cuidaron cada detalle para que todo saliera perfecto. El equipo está formado por tres profesionales: Cristina, la fotógrafa, y Jorge y Gabriel, los videógrafos.


Uno de los momentos más emotivos de la boda fue gracias a ellos y a su Same Day Edit. Antes del baile proyectaron un vídeo espectacular que reunía imágenes de la preboda y de lo vivido hasta ese mismo instante, creando un recuerdo único, emocionante y absolutamente inolvidable”, explican los novios.

Luna de Miel
“El viaje de novios fue una auténtica experiencia, un viaje en el tiempo entre las pirámides de Guiza, Abu Simbel y un crucero por el Nilo, lleno de aventuras y emociones que solo Egipto puede ofrecer. Después, pusimos el broche perfecto con unos días de turismo y descanso en Tenerife, combinando la intensidad de la aventura con la calma que buscábamos. Sin duda, una experiencia inolvidable que siempre llevaremos con nosotros”.
