Fotografía: Fran Leonardo y María Teresa
Tendría que haber sido en mayo cuando Lucía y Daniel se dieran el “sí, quiero”. Sin embargo, fue el 5 de septiembre de 2020 cuando la pareja selló su amor.
Daniel y Lucía se conocieron el 30 de junio de 2012. Una amiga les presentó en la puerta del bar que él solía frecuentar y que rápidamente se convirtió en el bar favorito de Lucía. Después de unos días coincidieron en un concierto que puso la banda sonora al comienzo de la historia de amor de nuestros novios.
El vestido de Lucía era sencillo y rebosaba elegancia: un diseño de líneas puras en el que los pequeños detalles marcaban la diferencia.
María Barragán fue en quién Lucía confió para optar por un vestido de manga larga con bordados y un chaleco con encaje en la espalda. Todo realizado en crepe, una cola de dos metros se deslizaba a lo largo del diseño.
Nuestra novia optó por la armonía y se decantó por lucir complementos sutiles que combinaban con el diseño del vestido: el anillo de pedida de Suárez que Daniel le regaló y unos pendientes de su tía compuestos por diamantes y perlas fueron suficientes para que nuestra novia brillara.
El ramo de Lucía estaba compuesto por rosas de Pitimini blancas acompañadas por una cinta azul de terciopelo con una medalla de la Virgen del Carmen en la que estaba grabada la primera fecha en la que se iban a dar el “sí, quiero” Lucía y Daniel: el 5 de mayo de 2020.
Por su parte, la decoración de la iglesia combinaba a la perfección por los tonos escogidos por la pareja para su gran día: hortensias azules y blancas que creaban un ambiente de lo más romántico.
Unas sandalias de tiras cruzadas en color nude de Jimmy Choo fueron los zapatos con los que Lucía caminó hasta el altar.
Inma Jiménez fue la maquilladora de confianza de nuestra novia. Los tonos marrones fueron los grandes aliados para poner color a los ojos de Lucía, mientras que el resto del make up consistió en mostrar una piel totalmente natural y jugosa. En cuanto al recogido, las profesionales de la peluquería Capri jugaron con las ondas y el largo de la melena de Lucía para crear una especie de trenza que desembocaría, finalmente, en una coleta con cabos.
Por su parte, Daniel lució en su gran día un traje de medida de Cañizares.
Como complementos, unos gemelos de la Joyería Regente y unos zapatos de la misma firma que su traje.
La madrina confió en Pronovias para su outfit, mientras que la madre de la novia apostó por los atelieres locales confiando en un diseñador de Almería. Los niños de arras también fueron grandes protagonistas y vistieron de la firma Palacio, mientras que su coronita de paniculata era de Gracia y Penca.
En el Santuario de la Virgen del Mar de Almería, Daniel y Lucía se juraron amor eterno el 5 de septiembre de 2020.
La Finca Torre Alta de Gádor, ubicada en Almería, fue el lugar en el que los ya recién casados celebraron su gran día. El Catering Delicias de Úbeda fue el encargado de deleitar a todos los invitados y el padre de Lucía se ocupó del marisco, como es tradición.
Las invitaciones fueron obra de un amigo de la pareja. El diseñador gráfico creó un diseño a base de acuarela en la que se reflejaba el mar y un barco. Paipais blancos, cubre tacones, bailarinas y puros fueron algunos de los obsequios que los invitados recibieron.
Además, se preparó un photocall con un sillón chester y luces de neón para que los invitados pudieran tomarse fotos y se las pudieran llevar a casa después.
Llegó cuando Lucía entregó su ramo a su prima pequeña emocionando al padre de la peque.
Mari Carmen, la tía de la novia, fue sin duda la invitada más elegante con un diseño también de María Barragán en color azul, aunque el resto de las invitadas lucieron también espectaculares.
Fran Leonardo y María Teresa capturaron todos los momentos de esta boda.
Aunque la boda la realizaron los novios, Miriam Amat fue la DJ que creó la banda sonora especial para aquella celebración en septiembre, mientras que un trío de cuerda puso las notas en la ceremonia.
Fue el mismo catering que se encargó de los platos principales. Como postre, se ofreció a los invitados torrijas y, a día de hoy, se les sigue haciendo la boca agua con solo recordarlas.
Sudáfrica y Maldivas eran los destinos paradisíacos que estos novios iban a visitar. Un viaje que quedó aplazado hasta que cambien las medidas sanitarias pero, sobre todo, hasta que den la bienvenida a su primer hijo, que ya está en camino. ¡Enhorabuena, pareja!
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