Ana y Mariano se casaron el 6 de julio de 2024 en Zaragoza. Disfrutaron de una boda de verano perfecta a la que no le faltó ni un solo detalle.
“Nos conocemos desde niños. Vivimos en pueblos cercanos y en las fiestas siempre coincidíamos. Desde pequeños tuvimos una conexión especial y, años después de que nuestras vidas tomaran caminos distintos, el destino volvió a juntarnos. Desde ese día hasta hoy han pasado diez años”, explica Ana. Diez años juntos tras los que la pareja decidió casarse. Te contamos todos los detalles de su gran día.

El vestido de novia y los complementos
Ana lució dos vestidos en su gran día. El primero de ellos, el de la ceremonia, era de Sophie et Voila.

Un diseño sereno, elegante, con una línea femenina que dejaba ver la espalda y daba un volumen especial a las mangas.


Con el mismo tejido de las mangas se hizo una gran capa que la novia llevó durante la ceremonia y el aperitivo.

El segundo vestido era de Yolancris. Un concepto especial de falda y top, en tul bordado y encaje.

Cuando Ana se lo probó supo que sería así como se vestiría para disfrutar de la fiesta de su boda. Un estilo bohemio con el que cambió totalmente de estilo para ser dos novias muy diferentes en función del momento que estaba viviendo.

Por último, lució dos modelos diferentes de zapatos. Unos Jimmy Choo de satén blanco con perlas que fueron un amor a primera vista para Ana, para el primer diseño.

Para el segundo vestido eligió un modelo de alpargatas de Ernesto Terrón.

Respecto al maquillaje y al peinado, se lo encargó a Javier Estebán, que le hizo un maquillaje muy natural intentando realzar la mirada.

Para el primer vestido Ana llevó el pelo recogido en un moño bajo al que se añadió una tiara importante, ya que le hacía mucha ilusión entrar velada a la Iglesia.

La pieza elegida era perfecta para acompañar a una novia, elegante, romántica y muy sofisticada.

Para la fiesta dejó su hermosa melena suelta y la acompañó con otra tiara de flores con un estilo más bohemio y un maquillaje algo más marcado. Ambas tiaras eran de Carmen María Mayz.

Además, llevó pendientes de una joyería de Utebo y pulsera prestada de la boda de su madre.


Completó su look con un ramo verde con flores silvestres blancas realizado por Nacho Bergara, que aportaba frescura a su look.

El traje de novio
Mariano, vestido por La Sastrería shop, lució un traje de tres piezas que complementó con una corbata en tonos verdes.


Entre las invitadas más especiales, destacaron la madre de la novia, con un conjunto muy elegante de vestido y capa rosa de Ángel Lecumberri, y su hermana, vestida de Sophie et Voila para Marengo.

La ceremonia y la celebración
La ceremonia religiosa se celebró en la Iglesia de Santiago, de Sobradiel. Sobradiel es el pueblo de los abuelos de Ana y, además, es un pueblo que está justo en el medio de Casetas, el pueblo de Ana, y Alagón, el pueblo de mariano, lo que resultaba perfecto parea ambos.

Respecto a la celebración, la Finca La Quinta, en Monzalbarba (Zaragoza), fue el lugar elegido. Maher Catering se ocupó del banquete.

El equipo de wedding planners de Rebeca Tabernas se ocupó de la organización de la boda: “El recorrido con Ana y Mariano ha sido un viaje maravilloso. Son de esas parejas que nos hacen amar cada día más nuestro trabajo y que nos ayudan a crear día a día bodas especiales y experienciales. Un año lleno de risas y de alegría en cada una de nuestras reuniones, tanto con ellos, como con su familia, porque nos abrieron las puertas de su casa y, por supuesto, abrieron su corazón con nosotras para no dejarse nada dentro y poder diseñar juntos una boda así de especial”, explica Rebeca Tabernas.

“Si pensamos en una boda de principios de Julio cerca de Zaragoza, pensamos en temperaturas altas, así que lo que queríamos era disfrutar al máximo del maravilloso jardín de Finca La Quinta. Pensamos en una zona de cóctel con una amenización musical que hiciera que todo el mundo comenzará a bailar y, después, una cena en el jardín con un proyecto de iluminación muy especial, “Sueño de una noche de verano”. Pero ese sábado amenazaba lluvia y, sobre todo, hacía viento y por la noche iba a hacer frío. ‘¿Frío en Zaragoza en Julio? ¡Imposible!’, decía Ana”, relata la wedding planner.

“Después de valorar diferentes opciones y con el pesar de nuestros novios, decidimos hacer la cena en el interior, pero con una promesa por nuestra parte: crearíamos un jardín en el interior y sería la boda de sus sueños. Así que eso es lo que intentamos”.



“Cambiamos en veinticuatro horas el proyecto de iluminación para intentar conseguir ese cielo estrellado que hubiéramos tenido en el jardín. Además, adaptamos el diseño floral e intentamos recrear una cena en un jardín”, explica Rebeca Tabernas.


“Ana quería algo muy vegetal, un jardín verde de verano, pero el verano también tiene flores y tiene colores, así que seleccionamos para la decoración tonos blancos, melocotón y rosados para aportar luz y romanticismo a este día”. Las flores, como el ramo, eran de Nacho Bergara.


“La cara de Ana y de su madre y hermana al entrar a ese jardín encantado que construimos en un interior es, para nosotras, el momento inolvidable y que siempre llevaremos en el corazón de esta boda”, asegura.


Invitaciones y detalles
Los novios realizaron invitaciones digitales con música y fotos de la mano de Fixdate. Respecto al detalle para los invitados, les regalaron una botella de aceite con paté ibérico. Además, hicieron regalos personalizados a la hermana de la novia y a su prima y amigas. Para los padres prepararon un emotivo vídeo regalo.

El momento más emotivo
“Sin duda, la entrada en la iglesia. Se abren las puertas y ves al amor de tu vida esperando en el altar”, expresa la novia. “También el ‘Sí, quiero’. Yo me emocioné mucho, casi no lo puedo pronunciar”, asegura.

Hora Loca
En las bodas de Rebeca Tabernas el factor sorpresa es un invitado más.


La fiesta de la boda de Ana y Mariano será siempre recordada por sus invitados, que disfrutaron de música en vivo, de los chupitos más originales y de una Hora Loca histórica.



Luna de miel
Para rematar su gran día, los novios eligieron Uganda y Seychelles como destino de luna de miel.

