Nueve años después de emprender su aventura nupcial, conversamos con la diseñadora madrileña Lorena Merino sobre la madurez de su firma. Un viaje a través de la artesanía, el valor de los procesos personalizados y una visión única que entiende cada vestido como el guardián de un recuerdo eterno.
Hablar de Lorena Merino es hablar de la evolución madura y consciente de una firma con identidad propia que ha sabido expandirse sin perder el pulso humano ni la esencia artesanal que la vio nacer. La aventura que comenzó como un sueño en un pequeño taller en el madrileño Barrio de Salamanca, la ha llevado a consolidarse como una de las firmas nupciales con más alma del panorama nacional.
Tras una aplaudida renovación de imagen, nos sentamos con la diseñadora para hablar sobre su trayectoria, el valor de su equipo y su pasión por acompañar a cada mujer en su día más especial.

Han pasado nueve años desde que comenzaste esta aventura. ¿Qué es lo que más ha cambiado desde entonces?
Creo que el cambio más importante no ha sido el tamaño del atelier, sino la profundidad con la que entendemos nuestro trabajo. Cuando empecé, mi objetivo era sencillo: acompañar a mujeres en un momento muy especial a través de sus vestidos. Con el tiempo he comprendido que hacemos mucho más que eso.
Hoy entendemos cada vestido como una pieza cargada de emoción, una parte de la historia de la novia. Y eso cambia completamente la forma de trabajar, porque no se trata solo de diseñar un vestido bonito, sino de crear una experiencia que también forme parte de ese recuerdo.

La firma ha crecido mucho desde aquellos primeros años. ¿Cómo has vivido esa evolución?
Con muchísimo agradecimiento.
Durante mucho tiempo fui yo sola haciendo absolutamente todo: diseñando, cosiendo, gestionando el atelier y atendiendo a las novias. Ver cómo aquel proyecto se ha convertido en un equipo de profesionales comprometidos, una red de colaboradores y una familia de novias que sigue creciendo, es algo que todavía me emociona.

También hemos tenido la suerte de contar con puntos de venta que han entendido perfectamente nuestra filosofía y que representan la marca con muchísimo cariño. Eso nos ha permitido llegar a más mujeres sin perder nuestra esencia.
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En 2025 realizasteis una importante renovación de imagen. ¿Fue una consecuencia natural de esa evolución?
Totalmente. Sentía que la imagen que habíamos tenido hasta entonces representaba muy bien nuestros inicios, pero ya no reflejaba quiénes éramos en ese momento.

La realidad es que el atelier había evolucionado mucho más de lo que yo misma había imaginado cuando empecé. Nunca pensé que llegaríamos a tener la estructura actual ni la presencia que tenemos hoy. La nueva identidad surgió precisamente de esa necesidad de alinear lo que proyectamos con lo que realmente nos habíamos convertido.

Era una forma de mirar hacia el futuro sin olvidar de dónde venimos.
¿Y qué ha cambiado en Lorena como diseñadora y empresaria?
Muchísimas cosas. He aprendido a confiar más en el equipo y a entender que crecer también significa compartir responsabilidades. Ya no puedo estar cosiendo cada detalle como hacía al principio, aunque todavía me gusta participar en muchos procesos y seguir muy cerca de las novias.
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Lo que no ha cambiado es mi necesidad de estar presente. Me sigue apasionando escuchar sus historias, acompañarlas durante las pruebas y ver cómo cada vestido va tomando forma.
Creo que estar cerca de las personas es lo que te permite seguir aprendiendo después de tantos años.
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Vuestro modelo de trabajo es particular porque combináis colecciones con un proceso completamente personalizado. ¿Cómo funciona?
Las colecciones son una forma de compartir nuestra visión y de inspirar a las novias.
Cada año presentamos nuevos diseños que reflejan nuestra manera de entender la novia contemporánea, pero nunca los concebimos como modelos cerrados. Para nosotras, la colección es un punto de partida.
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A partir de ahí, cada vestido se adapta, evoluciona y se personaliza en función de la mujer que lo va a llevar. Eso nos permite crear piezas únicas y mantener algo que consideramos fundamental: que cada novia se reconozca en su vestido.

Mirando hacia el futuro, ¿cómo imaginas Lorena Merino Atelier dentro de unos años?
Si algo me han enseñado estos nueve años es que los mejores resultados llegan cuando mantienes la curiosidad y las ganas de seguir evolucionando.
Queremos seguir creciendo, llegar a nuevos lugares y continuar desarrollando la firma. Pero, sobre todo, queremos hacerlo sin perder aquello que nos ha traído hasta aquí: La artesanía, la cercanía y la personalización.
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Y esa idea que hoy define todo lo que hacemos: que cada vestido sea mucho más que una prenda y termine convirtiéndose en un legado emocional para quien lo lleva.
Porque al final, después de todos estos años, seguimos creyendo que las historias más importantes son las que permanecen.

Guía práctica: ¿Dónde encontrar el universo de Lorena Merino?
Lorena Merino Atelier – Madrid
Calle Zurbano 98, bajo derecha
919 303 840 / 661 443 288
atelier@lorenamerino.com
www.lorenamerino.com
@lorenamerinoatelier
Además de en el Atelier de la firma en Madrid, puedes encontrar los diseños de Lorena Merino, totalmente personalizables, en sus seis puntos de venta en España:
LaSuiteRoom – Cáceres
Maison Portocale – Murcia
Bride&Guest – Santiago de Compostela
Organza Novias – Pamplona
Jorge Aparisi – Valencia
Palmira Novias – Santander

María escribe de moda, de decoración y de belleza. Adora las tendencias y el lifestyle y hace más fácil la vida de quienes confían en LucíaSeCasa para exhibir sus diseños, sus espacios o presentar sus servicios a los novios que planifican su boda.