Hay momentos en la vida que lo cambian todo. Y para Mariló Montero, ese instante acaba de llegar envuelto en mantitas, madrugadas sin dormir y una emoción difícil de poner en palabras: su primer nieto.
El pequeño Marcos, hijo de Alberto Herrera y Blanca Llandres Parejo, ha llegado al mundo para inaugurar una nueva etapa en la familia. Y sí, también para darle a Mariló un título que, lejos de hacerla sentir mayor, la tiene completamente fascinada: abuela.
Porque convertirse en abuela no es solo sumar años a la biografía familiar. Es, en realidad, abrir una puerta inesperada a una forma distinta —y profundamente tierna— de vivir la maternidad.
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Una emoción que se hereda
Para cualquier madre, ver a su hijo convertirse en padre es una mezcla de orgullo, nostalgia y asombro. Y eso es exactamente lo que está viviendo ahora Mariló al observar a Alberto en esta nueva aventura.
El pequeño Marcos ha llegado para revolucionarlo todo. Para llenar de ilusión las conversaciones familiares, para cambiar planes de fin de semana y para convertir cada foto en el móvil en un pequeño tesoro.
Y aunque la periodista siempre ha sido una mujer de carácter fuerte y mirada directa, quienes la conocen saben que la familia ocupa un lugar muy especial en su vida. Por eso, este nuevo capítulo tiene algo de círculo que se cierra… y de historia que vuelve a empezar.
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Una historia de amor que crece
La llegada de Marcos también pone el broche a un año especialmente intenso para la pareja. Aunque sus familias se conocían desde siempre, la relación entre Alberto y Blanca comenzó a tomar forma en el 2024, y no fue hasta el verano de 2025 cuando hicieron público su compromiso.
Poco después llegaría otra gran noticia: en septiembre anunciaban que estaban esperando su primer hijo. Un mes más tarde, en octubre, sellaban su historia de amor con una boda íntima y romántica en Sanlúcar de Barrameda.
Una cronología que despertó cierta curiosidad, aunque el propio Alberto lo explicó con su habitual sentido del humor: el embarazo no fue el motivo de la boda. Según contó entonces, el bebé llegó después de la pedida de mano, en una etapa en la que ambos decidieron dar un paso más en su relación. Y así, casi sin darse cuenta, comenzó la aventura que hoy les ha convertido en padres.
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El encanto secreto de ser abuela
Si ser madre es intenso, ser abuela tiene su propio encanto. Hay más calma, más perspectiva… y una libertad deliciosa para disfrutar del bebé sin el vértigo de la primera vez.
Porque ser abuela significa poder abrazar, mimar y contemplar el milagro de la vida desde otro lugar. Con la serenidad que da el tiempo y con una emoción que, curiosamente, vuelve a sentirse como si fuera la primera.
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Para Mariló, Marcos no solo es un nieto. Es una nueva razón para sonreír, una pequeña revolución doméstica y el recordatorio de que la vida siempre encuentra maneras de sorprender.
Mientras tanto, Mariló comienza a familiarizarse con ese nuevo papel que tantas mujeres describen como uno de los regalos más inesperados de la vida.
Porque sí: hay títulos que se ganan con esfuerzo… y otros que llegan envueltos en amor. Y el de abuela, definitivamente, es uno de ellos.

Claudia estudió Periodismo en la Universidad de Sevilla. Cree que el amor es una de las fuerzas más poderosas y disfruta contando historias que emocionan. En LSC ha encontrado el espacio ideal para combinar su pasión por la escritura con su interés por las bodas.