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El conflicto entre una pareja no siempre es negativo. De él se pueden aprender muchas cosas pero, ¿cuándo discutir es sano y por qué?

 

El conflicto puede ayudar a las parejas a descubrir nuevas formas de convivencia, nuevas maneras de conocer no solo a los demás, también a uno mismo, e infinitas posibilidades de mejora. El conflicto no siempre hay que tomarlo como algo negativo, sino como un proceso de crecimiento y conocimiento.

La doctora Tamara Moreno, de Mundopsicólogos.com ,nos ayuda a comprender cómo identificar una disputa constructiva y cómo manejarla de una manera saludable. Aprender a discutir es muy importante.

Fotografía: Freepik

¿Hasta qué punto una discusión es constructiva? 

Aprender a discutir importa

Toda discusión nace desde una perspectiva constructiva, con un intercambio de puntos de vista diferentes. Esto es un hecho enriquecedor de por sí, ya que nos permite conocer otras maneras de interpretar una situación. El problema es cuando alguno de los miembros de la pareja que discute se siente atacado o realmente lo es. Es entonces cuando nuestro «cerebro emocional» se activa, sentimos que se está cometiendo una injusticia y las opciones de respuesta se limitan a huir o a atacar. Así, iniciamos un proceso de escalada de ataques.

Uno de los aspectos fundamentales que pueden precipitar una discusión es la mala comunicación, y en el ámbito de la pareja con más probabilidad, ya que un mal uso de la comunicación conlleva muchos malentendidos y esto, debido a la confianza existente y al nivel de conocimiento e intimidad, suele ser bastante habitual.

Una discusión deja de ser constructiva en el momento en que los egos se interponen y comienza una lucha de poder, donde lo principal dejan de ser los argumentos y se busca tener la razón a toda costa. Discutir, en el sentido más positivo, es sano, y supone una oportunidad para crecer como pareja, mejorar el conocimiento mutuo y aprender.

– Cómo estructurar una discusión en modo sano

Es básico tener una comunicación sana y respetuosa. Normalmente sabemos detectar los «temas de conversación» con nuestra pareja que pueden acabar en discusión y enfado. Este tipo de temas hay que tratarlos con sensibilidad: hablar desde nuestra opinión, desde nuestros sentimientos y emociones. Uno de los mayores errores es comunicarnos con «mensajes tú», utilizando reproches. Lo único que conseguimos con esto es que nuestra pareja se sienta atacada.

Fotografía: Freepik

Otra buena técnica es utilizar la escucha activa, intentando empatizar, siendo abiertos y pacientes, dejando espacio para que la comunicación fluya. Si notamos que la conversación se está yendo de las manos, lo mejor es pedir una pausa para tranquilizarnos. Esto tendemos a pensar que es una huída de la situación y hasta nos puede dar vergüenza pedir a nuestra pareja un descanso en la pelea, ya que puede pensar que nos ha dejado sin argumentos. Pero permanecer en una situación que nos descontrola emocionalmente puede traernos consecuencias negativas.

– Cualquiera puede desarrollar la capacidad de discutir en modo sano

Todos tenemos la posibilidad de trabajar y mejorar nuestra inteligencia emocional, para ello debemos ser conscientes de nuestros puntos de mejora, para trabajar en ellos. Lo bueno de las habilidades interpersonales es que se pueden aprender, desarrollar y mejorar constantemente.

– Hombres y mujeres: ¿existe una diferencia en la manera de afrontar una discusión?

Hombres y mujeres no nos comunicamos de la misma manera, nos influye el género. Por lo general, las mujeres suelen tener un estilo más asertivo, son más empáticas. También practican más la escucha activa, emplean más la comunicación no verbal y son más emotivas en su discurso. Los hombres emplean argumentos más racionales, utilizan menos la parte emocional y el lenguaje no verbal.

Ante una discusión en la que el ambiente se caldea, las mujeres son más expertas en manejar el mundo emocional y controlar sus respuestas, y los hombres se ven más sobrepasados ante estas situaciones, optando por la retirada o el silencio.

Fotografía: Freepik

– Aprender a discutir es posible

Lo más importante es conocer nuestro estilo habitual de comunicación en la discusiones. Para una persona que emplea un estilo autoritario en las discusiones será importante trabajar la escucha activa y la empatía, mientras que para otra persona que discuta de una forma pasiva, será necesario trabajar la comunicación no verbal, la toma de iniciativa.

Cuando mantenemos una conversación que puede ser complicada, debemos marcarnos un objetivo a comunicar y mantener y respetar los turnos de palabra. Esto significa que debemos tratar solo el tema central, evitando rodeos y repeticiones y dejando hablar siempre a la otra persona. Hay que intentar empatizar, escuchar para llevar la conversación de la mejor manera.

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