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¿Adecuado o no? El vestido de Jessica Goicoechea para una boda abre el debate

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Oscuro Claro

Jessica Goicoechea llegó a una boda en Colombia con un vestido difícil de ignorar. Y no precisamente porque pasara desapercibido entre el resto de invitadas.

La influencer escogió uno de los diseños más reconocibles de Kim Shui: estampado de mariposas, silueta ajustada, abertura lateral y un escote en forma de ojo de cerradura tan pronunciado que las redes no tardaron en abrir el debate. ¿Es demasiado para una boda? La respuesta, quizá, no sea tan sencilla.

Porque el vestido puede ser espectacular, estar perfectamente ejecutado y sentarle de maravilla a quien lo lleva y, aun así, no ser la elección más adecuada para determinadas celebraciones. Todo depende de algo que en moda —y especialmente cuando hablamos de invitadas— importa muchísimo: el contexto.

El vestido de Jessica Goicoechea, en el centro del debate

El diseño pertenece a la colección Primavera/Verano 2020 de Kim Shui y, seis años después, continúa siendo una de las piezas más reconocibles de la firma. Su estampado de mariposas, el cuello de inspiración oriental y la combinación de escote y abertura lo convierten en un vestido con una personalidad arrolladora.  Y precisamente ahí está la cuestión.

Vía instagram @goicoechea

No es que llevar escote a una boda esté prohibido. Ni mucho menos. Tampoco tienes que renunciar a sentirte sexy, poderosa o fiel a tu estilo cuando eres invitada. La clave está en saber qué tipo de boda tienes delante y qué papel quieres jugar dentro de ella.

Una celebración de noche, una boda informal frente al mar o una fiesta con un código de vestimenta más relajado no plantean las mismas exigencias que una ceremonia clásica o religiosa. El dress code, el lugar, la hora y el ambiente importan. Y mucho.

¿Escotazo sí o escotazo no cuando eres invitada?

Seamos sinceras: un escote puede ser elegantísimo. La cuestión no está en cuánta piel enseñas, sino en cómo está construido el look en su conjunto y cómo lo luces. Un escote bien llevado puede ser elegante pero, si por el contrario se excede, puede resultar incluso obsceno.

En el caso de Jessica, el escote es el absoluto protagonista. La abertura de la falda suma además otro punto de sensualidad y convierte el vestido en un estilismo de gran impacto visual.

Maripi Robles, experta en comunicación de moda y CEO de No Solo Una Idea, defiende precisamente esta diferencia entre la prenda y el contexto. Para ella, el diseño de Kim Shui es maravilloso desde el punto de vista de la moda: tiene una silueta favorecedora, un estampado sofisticado y una construcción que equilibra sensualidad y personalidad. El problema, explica, no estaría en el vestido en sí, sino en el momento elegido para llevarlo.

Y aquí aparece una idea que merece la pena rescatar: un vestido no tiene por qué ser “inapropiado” en términos absolutos. Puede ser perfecto para una fiesta, una cena especial o una noche de verano y, al mismo tiempo, no encajar con el código de una boda concreta.

El ajuste también importa: el vestido no se veía igual en pasarela

Antonio Rabadán, diseñador y fundador de Antonio Rabadán Atelier, añade otro elemento al debate: la forma en la que queda colocado el vestido.

El mismo diseño ya había pasado por pasarela y también lo había lucido Dua Lipa. Sin embargo, en esas versiones el escote no quedaba tan abierto como en el caso de Jessica. Y ese pequeño detalle transforma por completo la percepción del look.

Dua Lipa, de hecho, llevó posteriormente una versión modificada en la que el escote quedaba considerablemente más cerrado. El resultado seguía siendo sexy y moderno, pero ganaba en equilibrio y sofisticación.

 

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La lección para cualquier invitada es bastante clara: no siempre necesitas cambiar de vestido; a veces basta con adaptarlo.

La verdadera clave está en el protocolo… y en cómo te sientes tú

Aquí es donde quizá conviene darle la vuelta al debate. ¿Es demasiado escote para una boda? Depende de la boda.

El protocolo existe para ayudarnos a entender qué encaja en cada celebración, pero no debería convertirse en una lista de prohibiciones que nos diga cómo tenemos que vestirnos. Una invitada puede llevar un escote pronunciado y sentirse absolutamente espectacular y apropiada si el dress code, el lugar y el estilo de la boda lo permiten. Porque también hay algo fundamental: tú tienes que sentirte cómoda con lo que llevas.

 

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Si pasas toda la celebración preocupada por si el vestido enseña demasiado, si tienes que recolocártelo cada cinco minutos o si no te sientes tú misma, probablemente no sea el look adecuado. Pero si el vestido encaja con la celebración, respeta el código de vestimenta y tú lo llevas con seguridad y naturalidad, no hay ninguna razón para renunciar a él simplemente porque sea atrevido.

¿De una boda sale otra?

El estilismo no ha sido el único detalle que ha llamado la atención. Jessica Goicoechea y Manu Moreno asistieron como invitados a la boda de unos amigos en Colombia y compartieron diferentes imágenes de la celebración en sus redes sociales.

 

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Entre ellas, una respuesta de Jessica al jugador de rugby no pasó precisamente desapercibida. “¿Cuál será la siguiente?”, escribió la influencer. Una frase que deja la puerta abierta a todo tipo de interpretaciones. ¿Una simple broma entre amigos? ¿Una referencia a futuras bodas en su círculo? ¿O ese clásico “de una boda sale otra” que tantas veces acaba convirtiéndose en realidad? De momento, no hay respuesta. Pero la pregunta ya está lanzada.

 

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Entonces, ¿es apropiado el vestido de Jessica para una boda?

Aquí está el verdadero veredicto: no existe un sí o un no universal. El vestido de Kim Shui es espectacular y atrevido y, sin duda, Jessica sabe defenderlo y tiene personalidad suficiente para llevar una pieza tan llamativa. Pero que funcione en una boda dependerá del contexto concreto.

En una celebración clásica y especialmente formal, un escote tan extremo puede resultar excesivo y competir visualmente con el protagonismo natural de los novios. En una boda más relajada, nocturna o con un código de vestimenta más permisivo, la misma prenda podría funcionar de maravilla. Y, sobre todo, hay que tener en cuenta a la mujer que lo lleva.

Porque ser una buena invitada no significa esconder tu personalidad ni vestir de una determinada manera para no llamar la atención. Significa entender la celebración, respetar el dress code y sentirte segura con tu elección.

Así que la próxima vez que te pruebes un vestido con un escote de infarto, no te preguntes únicamente si “se puede llevar”. Pregúntate algo mucho más útil: ¿encaja con esta boda y me siento increíble llevándolo? Si la respuesta es sí, probablemente hayas encontrado tu look.

Claudia Ruiz Dorado

Claudia estudió Periodismo en la Universidad de Sevilla. Cree que el amor es una de las fuerzas más poderosas y disfruta contando historias que emocionan. En LSC ha encontrado el espacio ideal para combinar su pasión por la escritura con su interés por las bodas.

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