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En 1947 Isabel II se disponía a dar el ‘sí, quiero’ a Felipe de Edimburgo. Cuando estaban terminando todos los preparativos, un inconveniente surgió: su tiara se rompió.

 

La joya en cuestión está compuesta por más de una decena de diamantes en forma de flecos que la madre de Isabel II le prestó para su gran día. Sin embargo, a dos horas del ‘sí, quiero’, la alhaja se fracturó.

La historia de la ‘joya de la corona’

El personal de palacio destinado a ayudar a la, por entonces, princesa Isabel II entró en cólera. Todos salvo su madre: ‘’Todavía tenemos dos horas y hay otras tiaras’’, le dijo a Isabel. Pero, por suerte para la princesa, el joyero real, Garrard, se encontraba en palacio y se dispuso a reparar la tiara en el taller de palacio. Escoltado por la policía, el joyero realizó su trabajo de manera rápida e impecable con el fin de que la novia la pudiera lucir en su gran día.

Los rumores que surgieron apuntaron al peluquero de la novia por aquel incidente. Sin embargo, la reina Isabel II le contó a Kate Middleton la verdadera historia: «No sabía que la pieza había sido un collar y, sin querer, toqué el broche que unía las partes. Pensé que la había roto para siempre. Me sentí bastante alarmada, pero afortunadamente pudieron arreglarla a tiempo». La tiara era en realidad un collar y es que a María, la madre de la reina, le gustaba personalizar sus joyas y pidió a Garrard que lo convirtiera en una tiara con la que ya han dado el ‘sí, quiero’ la reina Isabel II, su hermana Margarita y Beatriz de York.

 

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