Con la imponente silueta de la Catedral de Palma como testigo, Almudena y Ricard sellaron su compromiso el 5 de abril de 2025. La sofisticación fue la verdadera protagonista de la jornada, reflejada tanto en el look de la novia como en una propuesta gastronómica de vanguardia.
Hay veces que el destino espera el momento exacto para cruzar dos caminos que siempre estuvieron cerca. Aunque Almudena y Ricard veraneaban en Mallorca desde niños compartiendo el mismo círculo de amigos, no coincidieron hasta aquel verano de 2021. Entre brasas, risas y el aroma inconfundible de una torrada mallorquina en casa de una amigo común, surgió la chispa que los llevaría, cuatro años después, a jurarse amor eterno en una de las joyas arquitectónicas más emblemáticas del mundo.

Una vez convertidos en marido y mujer, la ceremonia dio paso a una celebración que elevó el concepto de elegancia balear a su máxima expresión. Te contamos cómo transcurrió su gran día.
El vestido de novia y los complementos
Almudena eligió a la diseñadora Beatriz Álvaro para crear tanto su vestido de novia como la capa que lo acompañaba. Un trabajo muy delicado diseñado y confeccionado a medida para ella en organza, muselina y piezas bordadas.

“Desde pequeñita diseñaba mis propios bocetos del que sería mi vestido de novia. Por eso, cuando acudí al atelier de Beatriz Álvaro tenía algunas ideas claras. El vestido me tenía que representar al cien por cien, es decir, tenía que tener un toque clásico, femenino, elegante, pero a la vez ser moderno y relajado. Quería llevar un escote palabra de honor pero con algún tipo de volante por delante, que estuviera hecho con una tela más transparente. También quería que el diseño estuviera ceñido a la cintura y que diera la impresión de ser un dos piezas. La falda tenía que ser de muselina y no quería ir velada”, explica Almudena.

“Yo siempre llevo un pañuelo o un fular al cuello, por lo que se nos ocurrió que la cola de cinco metros podría salir del cuello haciendo la función de choker. Además, desde niña siempre me había imaginado con guantes transparentes. Sin embargo, las modas van cambiando y esa idea se transformó en las mangas de quita y pon que lucí”.

“El equipo de Beatriz Álvaro entendió rápidamente mi estilo y me hicieron unos primeros bocetos con las ideas que les planteé. ¡Podría haberme casado con cualquiera de ellos! Dieron en el clavo a la primera. Luego el proceso de diseño fue fácil y divertido, muy fluido”.
Lo más llamativo del resultado final era el cuerpo plisado con una estructura de pliegues finos y verticales que se superponía al vestido. Con un corte limpio y moderno, aportaba originalidad y sofisticación al conjunto.

Las mangas eran otro de los elementos distintivos. De corte acampanado y confeccionadas en la misma tela plisada, estaban adornadas con delicados lazos blancos con bordados atados en la muñeca, que añadían un toque romántico y femenino. El mismo bordado se añadió a la cintura a modo de cinturón.

Respecto a los complementos, la novia acompañó su estilismo con varias joyas con significado: su solitario de compromiso; los pendientes que le regalaron sus suegros en la pedida y que fueron realizados a mano por el joyero de la familia en oro con perlas y diamantes, y el broche del pelo, perteneciente a su abuela y realizado también con perlas y diamantes. Los zapatos eran de Flordeasoka.

El ramo de la novia, de peonías blancas, fue un regalo de su mejor amiga, Marta Martí, y llevaba anudada la cinta típica mallorquina con dibujos bordados a mano.

Maquillaje, peinado y tratamientos previos a la boda
Tanto para el maquillaje como para el peinado, Almudena eligió a Loic Cova. “Es un joven francés con muchísimo talento que ha montado su propia peluquería. Me maquilló con productos de Mac y Bobbi Brown. Me peinó su ayudante, maravillosa, que me hizo un semi recogido en el que colocó el broche de mi abuela”, explica.

“Para prepararme, yo me alojé en la habitación Premium del hotel Meliá Palma, donde vinieron por la mañana el peluquero y la maquilladora y donde me acompañaron también mis amigas íntimas, que se alojaron también en el hotel, y mis padres”.

Respecto a los tratamientos previos al gran día: “Soy de cuidarme mucho y fui a Tacha varias veces antes de la boda para hacerme tratamientos fáciles, como limpiezas profundas con oxígeno y colágeno”, explica la novia. “También estuve yendo a unas sesiones de maderoterapia”.

El novio, la madrina y la madre de la novia
Ricard lució un chaqué hecho a medida en una sastrería del madrileño barrio de Salamanca. Lo acompañó con un reloj Rolex que le regaló Almudena en la pedida.



Su madre y madrina, Patricia Moline, llevó un vestido hecho a medida por Miguel Marinero en color vino degradado.


La madre de la novia, Carmen Gil Pidal, eligió un diseño de Bimani, que combinó con un broche de la familia antiquísimo, una diadema de Mimoki y un bolso de piedras preciosas hecho a mano.

Ceremonia y celebración
Los novios celebraron una ceremonia religiosa en la majestuosa Catedral de Palma de Mallorca. “Fui a la catedral en un coche antiguo de colección de la familia de Ricard. Los testigos entraban en parejas, para que tuvieran también su momento, acompañados de una canción tocada por un cuarteto de cuerda que contratamos”, explica Almudena.

“Ricard entró con la canción de Cinema Paradiso, película favorita de su padre, y yo con la suite n.1 de Bach. tocado en Chelo”.

“En la misa se cantó La Salve Marinera, escrita en el misal, un guiño a mi padre y a sus compañeros de promoción, a mi infancia en el colegio militar y a mis amigas hijas de marino. Canción que cantábamos todas las mañanas”.

“El sacerdote, cercano a la familia, y amante de los jóvenes casaderos, nos acompañó durante todo el proceso”.

“Al finalizar salimos por la Puerta del Mar y nos recibieron lanzándonos pétalos de rosa”.


Desde allí se trasladaron a Son Veri, una de las fincas para eventos más cotizadas de la isla, no solo por sus espacios amplios y su decoración, también por contar con el catering de la chef Maca de Castro, galardonada con una Estrella Michelin.


“La finca estaba a quince minutos en autobús. Mientras los invitados se desplazaban hacia allí, los novios nos quedamos sacándonos fotos y después fuimos en el coche nupcial”.



Todos los invitados destacaron el maravilloso cóctel, que contó con más de quince variedades de aperitivos distintos: “Maca de Castro trabaja mucho con producto de la tierra, mallorquín. Contratamos cuatro food tracks a parte, de ibéricos y quesos, huevos rotos con jamón, chistorra o gambas, además de un puesto de baos y uno de bikini y sandwich cubano”, explica Almudena. Durante el cóctel sonaba música jazz.



Después de este cóctel largo, el menú de la boda fue un plato único, Solomillo Wellington, con Tumbet como alternativa para vegetarianos, veganos e intolerantes.


“De postre disfrutamos de Torrija con Helado de Vainilla, ya que era Semana Santa, intercalada con Tarta de Queso con Mascarpone”.
Momentos destacados de la celebración
“Mi marido toca la guitarra desde los 11 años y durante el banquete me sorprendió cantando una canción que me compuso cuando me pidió que nos fuéramos a vivir juntos”, recuerda Almudena.


“Los discursos de los hermanos y el baile con mi padre fueron otros momentos a destacar”.


“¡Y la entrada al banquete fue un momento mágico, con todo el mundo de pie, disfrutando!


Para inmortalizar cada momento contamos con el fotógrafo Alejandro Crespi.

Invitadas más elegantes
“Estaban todas guapísimas, pero me encantaría destacar a mi mejor amiga, Jimena Sanz; a Pablo Heslam, íntimo amigo de Ricard; a mi prima Cristina Machado y a nuestras madres. Y mi padre, Lorenzo Machado, con su uniforme militar de gala del cuerpo de la Armada con Rango de Capitán de Fragata, estaba espectacular”.

Wedding Planners
Tanto para la organización como para la coordinación contamos con Neus y Sonia, de Imatge&events. “Cada detalle estaba cuidado y muy controlado por las seis chicas de su equipo”.

Luna de Miel
“Contratamos con una agencia un viaje a Perú durante el que recorrimos el país entero, desde la capital a la selva del Amazonas, pasando por Machu Piccu, la Montaña de los Siete Colores y acabando en Puno y sus islas paradisiacas, como Amantí”.

“Además, el dueño de un hotel nos regaló por la boda un viaje a Cancún de siete días con todo incluido del que hemos gozado recientemente para celebrar nuestro primer aniversario de casados”.

María escribe de moda, de decoración y de belleza. Adora las tendencias y el lifestyle y hace más fácil la vida de quienes confían en LucíaSeCasa para exhibir sus diseños, sus espacios o presentar sus servicios a los novios que planifican su boda.