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Posiblemente no estés usando adecuadamente el gel limpiador facila, ¿quieres saber por qué?

 

Llevas mucho tiempo usándolo en la ducha y probablemente siempre lo hayas hecho mal. Toma nota de cómo deberías emplear el gel facial para hacerlo adecuadamente.

Fotografía: Pedro Talens

Las claves para aplicar correctamente el gel facial

Casi siempre, cuando alguien usa productos de limpieza facial en formato gel, su rutina es la siguiente: lavarse las manos con agua y jabón, aclarar, humedecer el rostro, aplicar el gel, frotar y luego aclarar.

Pues este gesto que parece tan natural, realmente no es el adecuado. “Si aplicamos el gel sobre el rostro y esperamos a hacer espuma mientras lo masajeamos, estaremos reduciendo la capacidad de arrastre del limpiador, lo que hará que tendamos a usar más cantidad de producto del adecuado y limpiemos menos de lo que deberíamos”, explica Raquel González, directora de educación de Perricone MD.

Fotografía: PEdro Talens

La clave está, entonces, “en humedecer las manos, verter el gel en ellas, frotar y, cuando haya suficiente espuma, aplicar y masajear sobre el rostro. El hecho de que la espuma ya esté formada, incrementará la capacidad de arrastre e higienizadora del gel, permitiendo un desmaquillado en profundidad y una más fácil eliminación de residuos más asentados, como la contaminación o los productos de protección solar, más resistentes”, añade Bella Hurtado, directora de educación de Aromatherapy Associates.

Fotografía: Ocho milímetros

Pasos para una limpieza facial correcta
  1. Con las manos limpias y húmedas, aplicar el gel
  2. Masajear en las propias manos hasta que haga espuma
  3. Aplicar sobre el rostro en sentido ascendente y circular
  4. Retirar con agua tibia, a 30ºC

No obstante, los expertos sí aclaran que, cuando se hace una limpieza en doble fase, el primer producto podría aplicarse directamente sobre el rostro solo en el caso de que sea un bálsamo de base oleosa, aunque siempre sea preferible empezar a trabajarlo con las manos: “este tipo de productos tienen una mayor afinidad con la suciedad de base lipídica, y así conseguiremos mayor capacidad de arrastre. Al no ser productos espumosos, podremos trabajarlos sobre el rostro directamente, pero siempre es mejor empezar a trabajarlo con la palma y yema de las manos para que tomen temperatura y adquieran la textura deseada”, comenta Estefanía Nieto, directora técnica de Omorovicza.

 

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