Fotografía: Abel Gil
Fotografía: Ngestudio
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Evolución de las bodas: ¿cómo eran antes y cómo son ahora?

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Oscuro Claro

Las bodas han cambiado mucho en solo unos años. Del convite sencillo e íntimo hemos pasado a bodas que parecen auténticos festivales. Mirémoslo desde el humor: así han cambiado las celebraciones

Poco queda ya de esas bodas que se pagan en pesetas, de aquellas celebraciones que reunía solo a los más allegados, de aquellas invitadas que se colocaban cualquier conjunto bonito sin necesidad de gastarse un riñón y de aquellas novias con vestidos de volantes y mangas abullonadas XXL. Antes una pareja podía celebrar su boda con 6000€, pero la forma de celebrar el amor ha cambiado y mucho y no solo por la subida de este precio, también por nuestros gustos. Una comparativa que Álvaro Casares, creador de contenido, ha sabido resumir a la perfección en un vídeo que ha colgado en sus redes, parodiando cómo han cambiado las bodas hasta hoy.

@alvarocasaress

Bodas antes vs ahora

♬ sonido original – Casares Álvaro

¡Hasta los nombres han cambiado! El humorista ha reflejado muy bien los cambios que hemos tenido estos años. Antes, los recién casados tenían una luna de miel sencilla, casi siempre por la península y unos pocos se atrevían a coger un avión para volar hasta las islas. Ahora, los nuevos matrimonios recorren medio mundo en busca de una luna de miel perfecta.

¿Y dónde han quedado esos famosos “entremeses”? Hay palabras que parecen hacer desaparecido de las bodas actuales y “entremeses” es una de ellas. Vemos cómo ha cambiado todo.

Diferencias de las bodas de ayer y de hoy

– Bodas religiosas vs. bodas civiles

Lo primero que ha cambiado es la forma de entender el matrimonio y la ceremonia. Hace unas décadas, las bodas religiosas tenían todo el protagonismo y era la opción más habitual para las parejas. Casarse por la iglesia formaba parte de la tradición. Casarse por lo civil tenía una presencia más discreta y solía organizarse de una forma más sencilla y menos personalizada. Hoy ambas celebraciones son igual de espectaculares. Las ceremonias civiles tienen la misma espectacularidad, los mismos invitados y los mismos detalles personales.

Fotografía: Una Creativos

– El banquete

Como venimos diciendo, hay muchas cosas que han cambiado de las bodas, incluso las palabras. Antes era muy típico llegar al banquete y encontrar un platillo de aceitunas, otro de almendras y un plato individual con dos trozos de jamón, dos de queso, dos de lomo, uno de salchichón y otro de chorizo. Platos que solían presentarse con su papel film y que una vez que los novios entraban, se desliaban para comenzar el banquete. Hoy, en cambio, hablamos de cóctel de bienvenida, de aperitivos, de estaciones gastronómicas o de finger food. Términos que para muchos sonarán a chino pero que ahora son tendencia y cumplen con la misma función pero de una forma más moderna y actual.

Y no solo los platos principales han cambiado, el postre también. Atrás ha quedado la típica tarta de pisos que los novios cortaban con una gran espada y donde el novio cogía a la novia para llegar hasta los clásicos muñequitos de boda. Ahora los novios apuestan por tartas más simples, de un solo piso e incluso, muchos de ellos la crean en directo.

Fotografía: Música para Camaleones. Wedding Planner: Rebeca Tabernas

– El presupuesto

Una de las diferencias más evidentes. Los nuevas parejas desembolsan un gran dinero para este día. Aunque se pueden hacer bodas low-cost, si las comparamos con las bodas de hace 30 años, estas también siguen siendo caras. Los precios han subido eso es innegable pero, además, los novios ya no se conforman con cualquier cosa. Un menú gourmet, una deco por todo lo alto, música en vivo, fotografías que son puro arte, ilustraciones para los invitados en el momento y hasta fuegos artificiales. Hace unas décadas todo era mucho más sencillo. Los novios solo querían dar el “sí, quiero” ahora, las redes sociales han convertido las bodas en auténticos escaparates de ideas originales y TODO lo queremos para nuestra celebración.

Fotografía: Manuel Tabaco Fotografía

– El lugar de la celebración

Otro de los puntos más evidentes. Antes las parejas se casaban en el mejor restaurante del pueblo, en los grandes salones de la ciudad o en un hotel. Ahora las posibilidades se han ampliado: fincas, jardines, casas rurales que se alquilan para celebraciones privadas, hoteles boutique e incluso destinos fuera de España.

Fotografía: White Crown Photography

Las nuevas parejas buscan celebraciones donde haya cambios de escenario. Un cóctel al aire libre con un banquete interior y una barra libre con una gran pista de baile, una celebración en la playa privada de un hotel con un gran cóctel en su restaurante, una finca con grandes espacios verdes y una cena bajo las estrellas… El entorno ha pasado a ser uno de los detalles más importantes y las parejas no escatiman.

– La decoración

La decoración también ha evolucionado. Pensad en las bodas de antes, bastaba con unos cuantos maceteros con flores para la iglesia y ahora no hay rincón sin decorar.

Wedding Planner: María Monllor. Fotografía: Ultraviolet

Montajes por todo lo alto para conseguir una salida espectacular, rincones repletos de flores, un seating plan digno de museo, iluminación y lámparas colgantes de lo más señoriales, papelería totalmente personalizada y rincones deco que sirven como telón de fondo para que los invitados consigan la mejor foto de tu celebración. Todo está pensado para que los asistentes fotografíen cada rincón y tu boda se convierta en la más deseada.

Fotografía: @kunydiamond_weddings

– El vestido de novia

La novia de antes tenía opciones mucho más limitadas que la de ahora. Hoy se pueden escoger vestidos sencillos, con líneas limpias, diseños de inspiración vintage, trajes de dos piezas, vestidos cortos… Y lo mejor: hay un montón de tiendas donde poder hacerlo. Y si no encuentras tu diseño ideal, siempre puedes contar con un diseño a medida, la opción más personalizada para las novias que quieren sentirse ellas al 100%. Y no podemos olvidarnos del segundo look nupcial, porque ahora las novias no tienen con un vestido. Lucen un segundo diseño para la fiesta, un look que las haga sentir más cómodas para bailar.

Fotografía: Click10

– La fotografía

Antes los novios querían unas fotografías para crear un bonito álbum de boda y decorar la casa de sus padres con esas fotografías y la suya propia, por supuesto. Bastaba con unas cuantas fotos de los preparativos, otras de la celebración con la familia y poco más. Ahora la tendencia ha cambiado. Los novios hacen fotos y vídeo de preboda, de boda y de postboda. Fotografías espontáneas donde los novios aparecen como auténticos modelos y vídeos desde el aire que quedan espectaculares.

Fotografía: Patricia Martín

– El papel de la wedding planner

Si hay una figura que no existía en las bodas de hace décadas y que hoy se ha convertido en una gran aliada, esa es la wedding planner. Antes se contaba con la ayuda de los padres para organizar todo y, aunque ahora también, a ellos se les suma la wedding planner. Su trabajo va mucho más allá de colocar flores o elegir la decoración en base a los gustos de los novios. Ayuda a organizar proveedores, coordinar los tiempos y controla que todo esté preparado para que todo vaya sin imprevistos. Más de una pareja de hace años habría agradecido tener a alguien así a su lado.

– La fiesta de la boda

Aunque el baile nupcial se ha mantenido, han salido nuevas versiones mucho más modernas. Los novios se atreven con bailes de reguetón, con mezcla de canciones y con sorpresas en las que hasta los invitados participan. Frente a los grandes altavoces con canciones de Los Pecos, aparece la Hora Loca, una versión mucho más festiva donde no faltan luces, flashes, pulseras de colores, pelucas, photomatones, humo frío y las clásicas alas de novia que yo son todo un clásico de las barras libres.

Fotografía: Andrea Design Photography

– La experiencia de los invitados

Y para terminar, este es uno de los grandes cambios. Los invitados ya no solo acuden a una boda, sino que forman parte de una experiencia. Desde el momento que los invitados reciben las invitaciones hasta su último baile, cada detalle está pensado para hacerles sentir especial y que recuerden ese día durante mucho tiempo.

Salomé Valverde

Salomé estudió periódismo en Madrid pero por su corazón corre sangre andaluza. Su pasión por contar historias, su afición por viajar y su amor por la moda y las bodas, la llevaron a trabajar en LuciaSeCasa, donde comparte consejos y tendencias inspirando a futuras parejas.

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