Blas y Viktoriya sellaron su unión en una celebración vibrante, íntima y cosmopolita en la exclusiva finca madrileña Villa Laureana, donde convergieron mundos tan lejanos como Ucrania, España y rincones remotos del planeta para rendir homenaje a un amor arrollador.
La historia de Blas y Viktoriya comenzó de la forma más actual: a golpe de match en la aplicación de citas Raya. Ambos se la habían descargado casi al mismo tiempo y, desde el primer segundo, la conexión funcionó. En lugar de los habituales mensajes cortos, se lanzaron a escribir textos largos, compartiendo detalles e inquietudes con un interés real. A la semana, Blas propuso a Viktoriya encontrarse en persona. Ninguno de los dos sabía muy bien qué esperar, sobre todo porque descubrieron algo que les hizo gracia nada más sentarse: para ambos era la primera cita que el otro tenía a través de una aplicación.
Lo que prometía ser una simple cena informal se convirtió en una maratón de conversación. Estaban tan absortos conociéndose que el tiempo se evaporó. Cuando quisieron levantar la vista, el restaurante estaba completamente vacío y fueron los propios camareros quienes tuvieron que pedirles amablemente que se marcharan porque iban a cerrar. Aquella noche de película marcó el inicio de una aventura en común que les conduciría hasta su boda: ante notario en abril de 2025 y el 27 de septiembre en Villa Laureana, el espacio elegido para celebrarlo junto a sus seres queridos. Te contamos todos los detalles de su gran día.

El vestido de novia y los complementos
“Quería que mi vestido representara de alguna manera mis orígenes, así que se lo encargué a la diseñadora ucraniana Oksana Mukha”, explica Viktoriya. “Elegí un vestido de corte A, semitransparente, confeccionado con encaje Chantilly y tul con brillo. Además, llevé unos guantes de encaje desmontables que dejaban las manos descubiertas y un velo largo de una sola capa de tul transparente decorado con pequeños cristales”.

Respecto a las joyas, “mi anillo de compromiso lleva un único diamante, mientras que la alianza tiene seis diamantes. Ambos son de oro blanco y fueron hechos a medida en Jorge Juan Joyeros. También llevé unos pendientes de diamantes hechos a medida en Hong Kong, una pulsera de Cartier y, tanto el collar como el anillo de la mano izquierda, de Bvlgari”.

“Los zapatos eran de Zara, semitransparentes y con encaje. Apenas se veían debajo del vestido largo, pero tenían un tacón pequeño de unos cinco centímetros y eran increíblemente cómodos, así que pude bailar y saltar con ellos durante horas”, asegura la novia.

“En cuanto a las flores, la misma mañana de la boda, mientras me estaba preparando, pedí por Glovo tres hortensias rosas. Una amiga las envolvió con una cinta blanca y así improvisamos mi ramo. Con todas las prisas, terminé olvidándomelo en casa antes de ir a la boda. Después de la ceremonia, tres amigas volvieron en secreto a mi apartamento para recogerlo y traerlo de vuelta, así que finalmente pude hacer el lanzamiento del ramo”, recuerda.

Con respecto al look beauty, la novia asegura que no se hizo ningún tratamiento de belleza especial, a parte de la manicura en Nails Star, un salón de belleza ucraniano cerca de la Puerta de Alcalá. “Probablemente el mejor “tratamiento” fue el bronceado que conseguí después de pasar una semana en Madeira durante mi despedida de soltera. El sol sigue siendo el mejor artista”, concluye.
El novio, la madrina y la madre de la novia
El traje y la camisa de Blas eran de Suitsupply. Lo acompañó con unos gemelos de Montblanc y un Rolex vintage que había pertenecido a su abuelo. La alianza de boda también era de Jorge Juan Joyeros. Los zapatos, por su parte, los compró en una pequeña tienda de Italia.

La madre del novio llevó un conjunto diseñado por Iván Puente: un vestido largo de cuello halter de color verde oliva y una chaqueta de estilo Chanel confeccionada en shantung de seda rústica, también en verde, con pasamanería realizada en el mismo tejido. Los pendientes de perlas y oro amarillo fueron diseñados por el joyero Xabier Pelegrin. “Tanto el diseñador como el joyero son de Pamplona, de donde es Blas. Los zapatos eran de Unisa y el bolso de Michael Kors”, explica la novia.


“Mi madre llevó un vestido diseñado y confeccionado en Ucrania por mi madrina. El collar era de Tiffany & Co. y los pendientes y los anillos habían sido realizados a medida en Hong Kong. El bolso era de Gucci y los zapatos de una pequeña tienda de Ucrania”.


Ceremonia y celebración
Los novios eligieron Villa Laureana como escenario para celebrar uno de los días más importantes de sus vidas. Situada a pocos minutos de Madrid, esta exclusiva finca para bodas ofrece un entorno único en el que naturaleza, elegancia y gastronomía se combinan para crear celebraciones completamente personalizadas.

Para su gran día escogieron el espacio Boho, un entorno al aire libre rodeado de amplios jardines y una exuberante vegetación que aportó un carácter muy especial a la celebración. Cada rincón de la finca fue adquiriendo protagonismo a lo largo de la jornada, acompañando cada uno de los momentos de la boda.


“La ceremonia duró bastante más de lo previsto, prácticamente el doble, debido a varias sorpresas que habían preparado nuestros amigos”.


“Cuando terminó la ceremonia, ya estaba anocheciendo, y eso hizo que el momento tuviera un ambiente aún más íntimo y mágico”, recuerda Viktoriya.



“Nuestra celebración fue relativamente pequeña, con ochenta y cinco invitados, en su mayoría amigos. De la familia estuvieron los padres de Blas, mi madre y dos de nuestros primos. Mi padre no pudo viajar debido a la guerra de Rusia contra Ucrania, así que siguió toda la ceremonia en directo por FaceTime. Al final, la boda se sintió como una gran fiesta con las personas más cercanas a nosotros”, explica.

“Como somos una pareja de culturas diferentes, nuestros invitados llegaron desde numerosos países y entre todos hablábamos más de quince idiomas. Los que viajaron desde más lejos vinieron incluso desde Bermudas y Texas. Por eso, de manera bastante natural, nuestra boda fue mitad en inglés, mitad en español, para que todo el mundo pudiera sentirse cómodo e incluido”.

“Para la ceremonia contamos con una maestra de ceremonias ucraniana, @marianna_nikitenko, que dirigió todo tanto en inglés como en español. Los invitados que intervinieron durante la ceremonia también fueron alternando ambos idiomas”.


La ceremonia dio paso al cóctel en el espacio Sauces, uno de los rincones más especiales de Villa Laureana. Su fuente iluminada, las luces de feria y la vegetación que lo rodea crearon una atmósfera cálida y mágica, perfecta para disfrutar de la gastronomía, compartir con los invitados y dejarse llevar por la celebración.

Con la llegada de la noche, la iluminación de la finca cobró todavía más protagonismo, transformando los jardines en un escenario lleno de encanto y creando el ambiente perfecto para continuar la fiesta y disfrutar de una boda en la que cada espacio, cada detalle y cada instante estuvieron pensados para hacer de su gran día una experiencia inolvidable.

“Para el banquete elegimos un formato de boda tipo cóctel, en el que quisimos apostar por una cuidada selección de gastronomía tradicional española. Nuestros invitados pudieron disfrutar de diferentes propuestas, tanto frías como calientes, acompañadas de una selección de mesas gastronómicas especialmente escogidas junto a Villa Laureana.
Además, quisimos hacer un guiño muy especial a mis raíces incorporando una estación gastronómica de cocina ucraniana, de la mano del restaurante Veranda. De esta manera, conseguimos que la gastronomía de ambos países estuviera presente y se convirtiera también en una forma de representar nuestra historia y nuestra unión”.

“A partir de la medianoche, una cuidada mesa dulce puso el broche final al cóctel para continuar con la fiesta. Y al final de la noche, una selección de propuestas de recena que Villa Laureana ofrece nos permitió recuperar fuerzas y continuar disfrutando de la fiesta hasta el último momento.
Fue, en definitiva, una experiencia gastronómica que reflejó a la perfección nuestra esencia como pareja: una bonita combinación de dos culturas, dos tradiciones y dos formas de entender la gastronomía que, juntas, representan nuestro matrimonio”.

“Villa Laureana es mucho más que una finca donde celebrar una boda. Su propuesta gastronómica destaca por la variedad y la calidad, pero, sobre todo, por la capacidad de adaptarse a las necesidades, gustos y personalidad de cada pareja. Poder personalizar la gastronomía y encontrar junto al equipo la propuesta que mejor encajaba con nosotros fue, sin duda, una parte muy especial de nuestra experiencia”.

“Por último, disfrutamos del baile nupcial y de la fiesta, también al aire libre. Una maravilla”.

“Contamos con la actuación de la banda de rock La Repera, que aportó muchísima energía y, además, cantaba un inglés perfecto”.


Invitaciones y detalles para los invitados
“Diseñé invitaciones digitales y las envié por WhatsApp a todos los invitados”, explica Viktoriya. “También creé una página web donde incluimos toda la información práctica y las respuestas a las posibles preguntas de los invitados”.

“Para el día de la boda escribimos una carta personalizada para cada invitado, acompañada de nuestra foto favorita con esa persona. Los sobres estaban colgados individualmente en un expositor situado en la zona del cóctel, de forma que cada invitado podía encontrar y recoger el suyo a lo largo de la noche. Todo el material lo compramos en Workcenter”.

Wedding Planner
“No tuvimos wedding planner; decidimos organizar nuestra boda nosotros mismos, contando con la ayuda de nuestras mejores amigas y, especialmente, con la complicidad del equipo de Villa Laureana. Desde el primer momento sentimos que la finca no solo nos ofrecía un espacio maravilloso para celebrar nuestro gran día, sino también un equipo cercano y comprometido que nos acompañó durante todo el proceso. Su flexibilidad, disponibilidad, profesionalidad y atención a cada detalle hicieron que pudiéramos disfrutar de la organización con mucha tranquilidad, sabiendo que estábamos en buenas manos. Villa Laureana se convirtió así en mucho más que el lugar donde celebrar nuestra boda: fue parte de la experiencia y del proceso, ayudándonos a dar forma a cada una de nuestras ideas y haciendo que el resultado final reflejara realmente quiénes somos como pareja”.

Momentos más especiales
“Uno de los momentos más especiales fue el de las velas. Cada invitado recibió una vela y se colocaron formando dos filas, una a cada lado, con nuestras madres al final. En ambas filas se encendió la primera vela y cada persona fue pasando la llama a la siguiente persona, encendiendo una a una todas las velas mientras Blas y yo caminábamos por el centro de aquel pasillo de luz. De alguna forma, simbolizaba cómo todos nuestros invitados se unían en ese momento.


Finalmente, nuestras madres recibieron la llama que había pasado previamente por todos los invitados y, con ella, encendieron la vela que compartíamos Blas y yo mientras nos daban su bendición. Después, todos pedimos un deseo y apagamos nuestras velas al mismo tiempo. Todavía conservamos nuestra vela de aquel momento. Para nosotros representa todo el cariño y la calidez que recibimos de cada una de las personas que nos acompañaron ese día”.


Invitados más elegantes
“No podría elegir a nadie en particular. Creo que todos nuestros invitados vinieron especialmente elegantes y respetaron muchísimo el dress code que habíamos pedido: vestidos en colores lisos y sin estampados para ellas y traje con corbata para ellos”.


Fotógrafos
“El equipo de FotoEnfoque fotografió la boda desde los preparativos de la mañana hasta el comienzo de la fiesta. Nuestro reportaje de pareja, en ese ambiente mágico, quedó espectacular”.



“Después, los momentos más espontáneos y divertidos de la fiesta los fue capturando uno de nuestros amigos con una cámara Canon”.
Luna de miel
“Para nuestra luna de miel elegimos pasar dos semanas recorriendo Uganda. Hicimos trekking para ver gorilas y chimpancés, safaris, navegamos por el Nilo y recorrimos gran parte del país en coche. Después, pasamos unos días más entre Ruanda y disfrutamos de las playas de Zanzíbar”, concluye la novia.


María escribe de moda, de decoración y de belleza. Adora las tendencias y el lifestyle y hace más fácil la vida de quienes confían en LucíaSeCasa para exhibir sus diseños, sus espacios o presentar sus servicios a los novios que planifican su boda.