Wedding planner: Barcelona Wedding. Fotografía: Serafín Castillo
Pionera en la organización de destination weddings de lujo en la Ciudad Condal, Barcelona Wedding destaca por elevar cada celebración a través de la máxima personalización. Hablamos con su CEO, Sonia Martínez, sobre las claves para convertir la gestión a miles de kilómetros en un camino sereno e inolvidable.
Detrás de Barcelona Wedding hay una vocación que se mantiene intacta desde 2005: crear experiencias únicas y cuidar a las personas que hay detrás de cada celebración. La marca nació para dar un servicio a quienes viajaban desde lejos para darse el ‘Sí, quiero’ en nuestro país, convirtiéndose en una de las empresas pioneras en introducir el concepto de destination wedding en la Ciudad Condal.
Al frente del equipo desde hace más de una década se encuentra Sonia Martínez, CEO y wedding planner de la firma. Para ella, el concepto de distinción va mucho más allá de trabajar en escenarios espectaculares, con grandes producciones o proveedores excelentes. Su visión sitúa el verdadero lujo en la excelencia del servicio: en la atención, la anticipación y el cuidado minucioso de cada detalle para que las parejas que viven a miles de kilómetros disfruten del proceso con absoluta tranquilidad. Con esta filosofía como pilar, la empresa ha crecido manteniendo intacta su esencia a lo largo del tiempo: un servicio muy personalizado, cercano y exigente al mismo tiempo.
Conversamos con ella sobre las claves para gestionar con éxito bodas de lujo internacionales a distancia, combinando excelencia logística, soporte emocional y la personalización más absoluta.
¿Quiénes formáis actualmente Barcelona Wedding?
Actualmente somos un equipo de grandes profesionales (planners, diseñadoras, estilistas, coordinadoras, etc.). Cada una tiene su área de especialización, pero compartimos una misma manera de trabajar y un objetivo común: que nuestros clientes sientan que siempre hay alguien cuidando de ellos y de su boda.
Sois un referente en destination weddings en Barcelona para clientes internacionales. ¿Qué tienen Barcelona y sus alrededores que enamora tanto a parejas de todo el mundo para casarse aquí?
Barcelona tiene algo muy difícil de encontrar en otros destinos: ofrece muchísimas posibilidades en muy poca distancia. Tenemos el Mediterráneo, una ciudad con una arquitectura y una identidad increíbles, masías con siglos de historia, fincas entre viñedos, castillos, espacios contemporáneos… Y todo ello acompañado de gastronomía, clima y una cultura muy vinculada a disfrutar y celebrar.
Desde venues en acantilados sobre el mar mediterráneo como el Convent de Blanes, el Jardín de Marimurtra y el Hostal la Gavina, hasta castillos y mansiones dignas de cualquier escena de película, como el famoso Castell de Sant Marçal o Bellrecó, que han sido escenario también de múltiples rodajes y spots publicitarios.
Para una destination wedding esto es maravilloso, porque no estamos hablando únicamente del día de la boda. Muchas parejas quieren crear una experiencia de varios días para sus invitados: una welcome party frente al mar, una boda en una finca y un brunch de despedida al día siguiente, por ejemplo.
Además, Barcelona es una ciudad internacional, bien conectada por su aeropuerto y con una infraestructura de proveedores extraordinaria. Nos permite producir bodas con estándares internacionales sin perder esa esencia mediterránea que precisamente hace que las parejas quieran venir a casarse aquí.
Si tuvieras que definir la filosofía de Barcelona Wedding en una frase, ¿cuál sería y por qué?
Hacer extraordinario lo personal. Porque para Barcelona Wedding una boda de lujo no debería medirse por cuánto se invierte en ella, sino por lo bien pensada que está.
Podemos crear una producción espectacular, pero si al entrar en la boda no reconocemos a la pareja, desde nuestro punto de vista, es que ha faltado algo. Nuestro trabajo consiste en escuchar, interpretar y transformar quiénes son nuestros clientes en una experiencia que tenga sentido para ellos y que, además, sus invitados recuerden.
Organizar una boda a distancia para parejas que viven en otro país requiere una confianza ciega. ¿Cómo lográis que una pareja extranjera os entregue las riendas de su día más importante desde el primer contacto?
La confianza no se pide; se construye. Desde el primer contacto intentamos que la pareja perciba tres cosas: que entendemos lo que busca, que conocemos perfectamente el destino y que existe un método detrás de nuestro trabajo.
Una pareja que organiza su boda desde Londres, Nueva York, Dubái o cualquier otro lugar necesita saber que aquí tiene sus ojos, sus manos y su equipo. Por eso somos muy transparentes con los procesos, los presupuestos, los timings y las decisiones que hay que tomar.
Pero también hay una parte humana fundamental. Escuchamos muchísimo. Queremos conocer qué les preocupa, qué es importante para ellos y qué esperan de nosotros. Cuando sienten que no tienen que estar pendientes de todo porque nosotros ya lo estamos, es cuando realmente aparece esa confianza.
¿Cómo se consigue y cómo se gestionan las expectativas, los husos horarios y la distancia cultural durante el proceso de diseño de la boda?
Con mucha organización, comunicación y capacidad de adaptación.
Trabajamos con una planificación muy estructurada para que la pareja sepa en todo momento qué estamos haciendo, qué decisiones tenemos por delante y cuáles son los siguientes pasos. Esto es especialmente importante cuando existe diferencia horaria, porque no podemos basar el proceso en resolver constantemente urgencias: hay que anticiparse.
La distancia cultural, además, me parece una de las partes más enriquecedoras de las destination weddings. Hemos trabajado con parejas e invitados de diferentes nacionalidades y cada cultura entiende las celebraciones de una manera distinta. Hay tradiciones, protocolos, ritmos e incluso expectativas sobre la hospitalidad que cambian muchísimo.
Nuestro papel es entender ambas partes: respetar las raíces y costumbres de la pareja y, al mismo tiempo, traducirlas al contexto local para que todo funcione de manera natural en Barcelona y sus espectaculares alrededores.
Las bodas de lujo pueden implicar peticiones muy exclusivas o fuera de lo común. ¿Cuál ha sido la solicitud más inusual que os han pedido gestionar en Barcelona Wedding?
Después de tantos años hemos aprendido que, en una boda, prácticamente todo puede suceder y que muchas veces nuestro trabajo empieza precisamente cuando alguien dice: “Esto va a ser complicado…”.
Desde águilas para entregar las alianzas en la ceremonia, la contratación de artistas famosos para una actuación, a una batucada con 35 personas que aparece por sorpresa después del tan esperado “I DO”.
Lo interesante de este tipo de peticiones es que nunca respondemos automáticamente que algo es imposible. Primero estudiamos cómo podría hacerse, qué implicaciones tiene, qué permisos necesitamos, qué proveedores pueden ejecutarlo y, sobre todo, si podemos hacerlo con seguridad y con el nivel de calidad que exigimos.
A veces el verdadero lujo está precisamente ahí: en que el cliente plantee algo muy complejo y no tenga que preocuparse de todo lo que ha ocurrido detrás para hacerlo realidad.
A lo largo de los meses de preparación pueden surgir dudas, miedos y momentos de estrés en las parejas. ¿Cuál es vuestra fórmula para convertiros no solo en sus organizadoras, sino en su “zona de confort” emocional durante el proceso?
Creo que empieza por entender que no estamos organizando simplemente un evento. Estamos acompañando a dos personas y a sus familias durante un momento emocionalmente muy importante.
Hay decisiones económicas, expectativas familiares, invitados que vienen desde diferentes países, muchísimas opiniones alrededor… Es normal que aparezcan momentos de estrés.
Nuestra función es filtrar todo ese ruido. Saber cuándo la pareja necesita información para tomar una decisión y cuándo necesita simplemente escuchar: “Esto está controlado”.
Con el tiempo conocemos muchísimo a nuestros clientes. Sabemos qué les preocupa, cómo toman decisiones e incluso cuándo necesitan que simplifiquemos las opciones. Esa cercanía, combinada con nuestra experiencia, hace que muchas parejas terminen sintiendo que pueden relajarse porque saben que nosotros estamos detrás.
Hoy en día es muy fácil caer en la tentación de replicar bodas de Instagram u otras redes sociales. ¿Cómo conseguís desnudar los gustos reales de una pareja para que el diseño final hable exactamente de su historia?
Intentamos ir siempre más allá de las imágenes que nos enseñan. Pinterest e Instagram son herramientas fantásticas para comunicar referencias, pero una fotografía nos dice qué les gusta visualmente, no necesariamente por qué les gusta.
Por eso preguntamos mucho: cómo es su casa, dónde viajan, qué restaurantes eligen, cómo reciben a sus amigos, qué música escuchan, qué recuerdos tienen juntos, qué valoran cuando son invitados a otras bodas… A veces una conversación aparentemente poco relacionada con la boda nos proporciona la clave de todo el diseño.
No queremos copiar una imagen. Queremos entender qué emoción hay detrás de esa imagen y reinterpretarla para esa pareja.
Las tendencias pueden inspirarnos, pero una boda debería seguir hablando de sus protagonistas cuando pasen diez o veinte años.
¿Podrías compartir con nosotros algún ejemplo concreto de cómo habéis logrado plasmar la personalidad, aficiones o raíces de una pareja en los detalles de una boda?
Puede ser algo aparentemente pequeño: introducir una referencia gastronómica de su país de origen, hemos tenido asados en una boda argentina, ceremonias persas para novios de Irán, catering Kosher para novios e invitados judíos, hemos incorporado bailes tradicionales o elegido un determinado grupo de música en vivo porque es parte de su cultura.
Lo importante es que esos detalles no estén puestos porque sí. Cuando están bien integrados, quizá un invitado no conoce toda la historia que hay detrás, pero percibe que esa boda pertenece a esas dos personas y no podría ser la boda de nadie más.
¿Qué es lo que más valoráis de un proveedor a la hora de formar parte de vuestra organización? ¿Cómo los seleccionáis?
Su profesionalidad, excelencia, sentido común y actitud. El talento es imprescindible, evidentemente, pero en una boda no basta con ser muy bueno en tu disciplina. Necesitamos proveedores que entiendan que formamos parte de un mismo equipo y que todos trabajamos para proteger la experiencia del cliente.
Valoramos muchísimo la capacidad de respuesta, la transparencia, la puntualidad, la flexibilidad y, especialmente, cómo reaccionan ante un imprevisto. Porque cuando todo sale según lo previsto es relativamente sencillo; el verdadero profesional se reconoce cuando algo cambia cinco minutos antes de que tenga que suceder.
Con los años hemos construido una red de proveedores en los que confiamos muchísimo, pero cada boda es diferente y seleccionamos el equipo específicamente según el estilo, las necesidades y las prioridades de cada pareja.
El día de la boda es la prueba de fuego. ¿Cómo es un día típico para Barcelona Wedding detrás del pinganillo mientras todo el mundo celebra?
Muy intenso y coordinado. Cuando los invitados empiezan a llegar, nosotros llevamos muchas horas trabajando. Estamos supervisando montajes, comprobando flores, mobiliario, iluminación, sonido, papelería, catering, transportes, equipo de maquillaje y peluquería, timings… y coordinando a todos los equipos implicados.
Durante la boda estamos constantemente anticipándonos a lo que va a ocurrir después. Mientras los invitados disfrutan del cóctel, nosotros ya estamos comprobando que la cena esté preparada. Mientras cenan, estamos coordinando discursos, música y fiesta.
El pinganillo es prácticamente una extensión de nosotros mismos.
Y lo curioso es que, cuanto más compleja es la producción, más sencillo debería parecer todo desde fuera. Si los novios y sus invitados tienen la sensación de que las cosas simplemente “van sucediendo”, significa que hemos hecho bien nuestro trabajo.
Imprevistos de última hora: ¿cómo los gestionáis para que los novios ni siquiera se enteren de que ha habido un contratiempo?
Anticipándonos muchísimo y teniendo siempre un plan B, y muchas veces también un plan C. La experiencia te enseña a detectar posibles problemas antes de que ocurran. Revisamos escenarios, timings, climatología, accesos, transportes, necesidades técnicas, permisos necesarios… porque la mejor manera de gestionar un imprevisto es haber pensado previamente qué harías si sucede.
Y cuando sucede algo realmente inesperado, hay una regla: primero se resuelve y después se valora si la pareja necesita saberlo. El día de su boda no tienen que convertirse en gestores de incidencias. Para eso estamos nosotros. Mientras exista una solución que podamos ejecutar sin afectarles, probablemente se enterarán al día siguiente… o quizá nunca.
¿Cuál es el momento exacto de una boda en el que piensas: “Por esto vale la pena todo el esfuerzo”?
Hay uno que para mí es muy especial: justo antes de que empiece la ceremonia. Después de meses, a veces más de un año, trabajando en una boda, llega ese instante en el que todo está preparado, los invitados están sentados, empieza la música y ves a la novia a punto de entrar. En ese momento desaparecen los excels, las llamadas, los presupuestos, los montajes y todos los pequeños problemas que hemos solucionado por el camino. Y piensas: “Ya está. Ahora les toca disfrutar”.
También me emociona muchísimo observarlos durante la celebración cuando ellos no saben que los estoy mirando. Verlos reír, bailar o abrazar a sus familias completamente ajenos a todo lo que ocurre detrás es probablemente la mejor confirmación de que nuestro trabajo ha merecido la pena.
Un consejo de oro de Sonia Martínez para todas aquellas parejas que se acaban de comprometer y están abrumadas con los preparativos.
Que no intenten tomar todas las decisiones a la vez. Antes de buscar flores, vestidos, invitaciones o decoración, hay que detenerse y responder juntos a una pregunta mucho más sencilla: ¿cómo queremos sentirnos y cómo queremos que se sientan nuestros invitados ese día? A partir de ahí se construye todo lo demás. Y también les diría algo que repito mucho: no organicéis la boda que pensáis que “deberíais” hacer. Organizad la vuestra. Habrá opiniones, tendencias y expectativas externas, pero, al final, lo verdaderamente bonito es que, cuando llegue el día, entréis en vuestra boda y os reconozcáis en ella.
Barcelona Wedding
www.barcelonawedding.com/es/
Contacto
info@barcelonawedding.com
+34 649781473
@barcelonawedding
María escribe de moda, de decoración y de belleza. Adora las tendencias y el lifestyle y hace más fácil la vida de quienes confían en LucíaSeCasa para exhibir sus diseños, sus espacios o presentar sus servicios a los novios que planifican su boda.
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