Calcular y elegir qué vino servir en la boda es importante pero no es tan difícil como parece. No hace falta ser grandes expertos para dar con una buena opción.
“El vino siembra poesía en los corazones“. Esta frase del escritor Dante Alighieri, describe a la perfección una bebida que, además de sus orígenes, del proceso de elaboración y de sus muchas cualidades, está envuelta de un halo místico y espiritual (es la bebida de Cristo).
Según los expertos, beber una copa de vino diaria es bueno para la salud porque relaja, facilita el sueño y ayuda a que la circulación funcione mejor (de ahí que siempre digan que es bueno para el corazón). Pero lo nuestro no es la salud, lo nuestro son las bodas. Y en ninguna boda puede faltar el vino.
Desde hace unos años, la cultura vinícola ha aumentado en repercusión, interés y seguidores. El vino se ha convertido en un atractivo turístico y cultural. Se organizan excursiones y escapadas para visitar bodegas y conocer viñedos. Esa es una buena forma de saber qué vino servir en la boda, pero como el tiempo suele ser bastante escaso, desde la redacción de LSC os facilitamos unos consejos para ello sin necesidad de desplazarse.
En cuanto a los tipos, los más recomendados para acompañar el menú son Rioja o Ribera, tintos no demasiado potentes ni ligeros para no solapar el sabor de los platos sino potenciarlos. Y si se prefieren los blancos, los mejores son los vinos de Rueda o de las Rías Baixas, como Verdejos o Albariños. Se aconseja que para el menú no sean muy afrutados ni dulces. Y lo mejor es consultar con los encargados del catering, ellos saben sobre qué bebida es mejor para acompañar cada comida.
Cabe destacar que siempre es mucho más acertado elegir vinos que sean de la tierra, vinos de autor que reflejen el sabor y la tradición de la localidad, la provincia o el país.
Para el brindis se suele servir vino blanco, espumoso o, en algunos casos, champaña. Si sólo se servirá a la hora del brindis, calculen una botella y media por cada mesa de 10 comensales (hasta 7 copas por botella). Si este vino se servirá también a la hora de la comida, entonces deberán calcular otra botella y media por mesa, es decir, tres botellas en total por mesa.
Hay que tener en cuenta que la cantidad dependerá también del lugar y la hora en la que se celebre la boda. Cuanto más temprano y más calor, mayor cantidad se consumirá.
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