Con la llegada del otoño no solo cambian las temperaturas, el armario o las rutinas: también nuestro cabello atraviesa una pequeña revolución. Es habitual notar más pelos en el cepillo, en la ducha o sobre la almohada, una situación que cada año preocupa a miles de mujeres y que, en la mayoría de los casos, responde a un proceso natural conocido como caída estacional.
Después de meses de exposición al sol, el cloro, el agua del mar y el calor, el cabello puede llegar al final del verano más frágil, seco y debilitado. A esto se suma que, durante los meses de otoño, muchos folículos entran en una fase de renovación, provocando una caída más evidente.
La buena noticia es que existen hábitos y tratamientos que pueden ayudar a fortalecer el cabello, mejorar su calidad y favorecer una recuperación más rápida. Si, además, celebras tu boda en los próximos meses y sueñas con lucir una melena bonita, brillante y con movimiento, este es el momento perfecto para empezar a cuidarla.
El cabello pasa por diferentes fases de crecimiento, reposo y caída a lo largo de su ciclo natural. En determinadas épocas del año, especialmente al final del verano y durante el otoño, es frecuente que una mayor cantidad de folículos entren en fase de caída.
Aunque cada persona es diferente, la caída estacional suele durar unas semanas o pocos meses y se recupera de forma progresiva. Sin embargo, como explica el doctor Antonio Ortega Gómez, dermatólogo de Clínica Menorca, una caída intensa no siempre tiene una única explicación, y es que el otoño también puede coincidir con otros factores que influyen en la salud capilar, como el estrés físico o emocional, cambios hormonales, déficits de hierro, vitamina D u otros nutrientes, dietas muy restrictivas, enfermedades o determinados medicamentos, alteraciones del cuero cabelludo o la predisposición genética. La respuesta, en muchos casos, no es tan sencilla como elegir una sola de estas opciones: “La caída del cabello femenino no siempre responde a una sola causa”, explica el Dr. Ortega, que señala la importancia de realizar una valoración dermatológica individualizada. El tipo y la distribución de la caída, los antecedentes familiares, situaciones recientes de estrés, el estado nutricional, las reservas de hierro, la función tiroidea y el contexto hormonal pueden aportar pistas para entender qué está sucediendo.
Si la pérdida de cabello es muy intensa, aparecen zonas con menor densidad o la caída se prolonga durante varios meses, lo recomendable es consultar cuanto antes con un dermatólogo especializado en tricología.
Aunque no siempre es posible evitar completamente la caída estacional, sí podemos ayudar al cabello a atravesar este proceso en mejores condiciones, incluyendo diferentes hábitos saludables en nuestro día a día:
La caída estacional suele resolverse por sí sola, pero existen tratamientos cosméticos y médicos que pueden ayudar a mejorar la calidad del cabello y favorecer su recuperación:
Entre las nuevas propuestas de tratamientos para cuidar la salud capilar este otoño destaca el Neuro-Wellness Capilar, desarrollado por Claudia Di Paolo Hair Wellth, que pone el foco en el cuero cabelludo y su relación con el sistema nervioso. Su filosofía parte de una idea especialmente interesante cuando hablamos de caída: el cabello puede reflejar, con cierto retraso, periodos de estrés, agotamiento o enfermedad: “El cabello no cae durante el estrés, sino unos tres meses después. Cuenta, con retraso, la historia que el cuerpo ha vivido”, explica Claudia Di Paolo. Su método combina cosmética capilar, masaje y técnicas de relajación para favorecer un estado de calma y trabajar sobre el cuero cabelludo, entendiendo que el cuidado del cabello no debería limitarse a la fibra que vemos, sino empezar en el lugar donde nace. Entre sus rituales destaca Awareness Cure · Scalp & Hair Recovery Treatment, diseñado para cuidar el ecosistema del cuero cabelludo y fortalecer la fibra, acompañado de técnicas de masaje y regulación. “Llevamos décadas tratando el cabello como si fuera ajeno al cuerpo. La verdad es exactamente la contraria: el cabello es la primera huella visible de lo que ocurre dentro del organismo”, señala Di Paolo.
A veces, sin darnos cuenta, incorporamos hábitos que pueden hacer que el cabello se vea más frágil, se rompa o se caiga con mayor facilidad. Entre los errores más frecuentes a tener en cuenta (y evitarlos si ves que los estás cometiendo) destacan los siguientes:
La paciencia es importante: el cabello necesita tiempo para responder a cualquier tratamiento o cambio de rutina, ¡no lo olvides!
No hace falta llenar el baño de productos para el cuidado del cabello, una rutina básica puede ser suficiente, incluyendo los siguientes:
Para terminar, recuerda siempre que la constancia suele ser más importante que la cantidad de productos. Y, si estás preparando tu camino hacia el altar, ten en cuenta que el cuidado capilar es una carrera de fondo: los resultados no aparecen de un día para otro, pero una rutina adecuada durante varios meses puede marcar la diferencia. Porque una melena bonita no solo se consigue con un buen peinado el día de la boda, sino cuidándola mucho antes de llegar el gran día.
Redactora experta en belleza
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