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Por fin hemos llegado a las 2 cifras en el calendario de la cuarentena. Hoy hace 10 días que comenzamos el confinamiento.

 

Y, si hay algo que me ha quedado realmente claro en estos días es que, pensar a largo plazo, no es una buena opción en tiempos de cuarentena.  Por eso, he optado por fijar metas a corto plazo. Y en esas estaba cuando el otro día decidí que lo mejor que podía hacer era aprenderme una coreografía de la película High School Musical, en concreto, el baile de la canción ‘We’re All in This Together’. Tardé dos horas en aprenderme unos pasos que comprendían un tiempo estimado de 30 segundos. Beyoncé me hubiera puesto ‘de patitas en la calle’ si me hubiera llamado para participar en el videoclip de ‘Single Ladies’. Y, aunque el resultado estuvo muy, pero que muy lejos de lo que había imaginado en mi cabeza, pues me lo pasé bien. Mejor se lo tuvieron que pasar las personas que forman la lista de mejores amigos en mi perfil de Instagram.

Con todos mis artilugios puestos, porque claro, había que meterse mucho en el papel y me planté una corona que me regalaron por mi cumpleaños, estaba merodeando por mi habitación hasta que mi padre me dijo que tenía que ir a hacer la compra si queríamos cenar algo. Así que, me preparé para la siguiente misión: ir a comprar.

Eran las 4 de la tarde, la primera recomendación del Gobierno de evitar aglomeraciones la cumplía a la perfección porque suponía que la mayoría de la gente estaría respetando su horario de siesta. También preparé mi tarjeta de crédito porque ya sabéis, cuanto menos dinero en efectivo utilicemos, más a salvo estaremos nosotros y todo el mundo que nos rodea.

Con mis guantes puestos, salí de casa hasta el súper más cercano para comprar la cena y, ya de paso, los próximos menús que haríamos el resto de la semana. Bueno, que harían mis padres porque yo sigo sin saber cocinar. Compré verduras frescas por lo que utilicé otros guantes para seleccionarlas a fin de que hubiera las menores posibilidades para contaminar los alimentos y me dispuse a hacer la cola para pagar respetando el metro de distancia. De hecho, es bastante probable que dejara cerca de un metro y medio de distancia con la señora que estaba pagando delante de mí. Tampoco se me olvidó dar muchos ánimos a la cajera del súper. Si hay que reconocer héroes, ellos están en mi lista sin ninguna duda.

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